Si el puerto de Rosario logra captar una parte importante del flujo de cargas que genera la minería argentina, el envión económico que tendrá la región será de una magnitud espectacular. 

Es que significaría ni más ni menos que acoplar a la provincia en el sector más pujante que hoy tiene la economía del país que es la minería. Y como esta zona ya es un actor protagónico en el otro gran vertical de la economía nacional, que es la agroindustria, subirse también al tren minero en un lugar destacado provocaría un cambio de una magnitud total en el escenario económico santafesino.

Con ese convencimiento, y muy entusiasmado con la posibilidad real de lograr ese ensamble logístico, volvió el gobernador Maximiliano Pullaro de su visita esta semana a Chile, oportunidad en la que recorrió el Puerto Angamos (ANG) y la Terminal Graneles del Norte (TGN), dos importantes terminales portuarias ubicadas en la Región de Antofagasta, que son líderes en el movimiento minero chileno.

Pullaro y la comitiva -que incluyó al ministro de Desarrollo Gustavo Puccini y su equipo, al intendente Pablo Javkin, a la titular del Ente Administrador del Puerto Rosario, Graciela Alabarce, y a directivos y ejecutivos de Terminal Puerto Rosario (TPR)- pudieron ver de primera mano la operatividad, la experiencia y la eficiencia de las terminales chilenas. También pudieron visualizar las grandes inversiones portuarias necesarias y comprender el marco normativo y de infraestructura que demanda convertirse en un hub logístico top.    

El viaje sirvió para que los funcionarios provinciales -siempre muy entusiasmados en celebrar exportaciones o promocionar a sus infraestructuras logísticas (como puertos y aeropuertos) como plataformas exportadoras porque vender al exterior suele tener mejor prensa que comprar afuera- comprendieran que, en el caso de la minería, convertirse en un puerto importador de los insumos y equipos que necesitan la actividades puede ser tan provechoso como ser la salida de la producción final minera.  

La comitiva oficial también sumó argumentos para empujar el desarrollo de infraestructuras de transporte nacionales que son claves para que operar por Rosario sea competitivo, como el caso del ferrocarril. Y es que la carga movilidad por tren aumenta seriamente las chances de la opción Rosario. En estos casos, como ya demostró el gobierno provincial que estuvo muy encima de la licitación de la hidrovía, Santa Fe tira con todo lo que tiene para que se concreten las inversiones sobre los rieles. 

Peso pesado

Pero conocer en vivo y en directo a los puertos chilenos no fue lo único que entusiasmó al gobernador. Es que lo motiva mucho la relación institucional que alcanzaron con los anfitriones: el grupo Ultramar, holding portuario chileno líder de América del sur con presencia en 40 países y 50 años de historia. 

Y es que, precisamente, el gran activo que tiene Rosario para pujar por un lugar destacado en la logística minera cordillerana es que Ultramar es el accionista mayoritario y operador de TPR. En efecto, la ventaja competitiva frente a otros puertos fluviales y marítimos que tiene Puerto Rosario es que para su equipo juega Ultramar, y eso no solo significa ser portador de un importante know how y gran billetera.

Sino que, por sobre todo, se trata de un grupo que es parte de ese selecto club de empresas que poseen puertos, navieras y logísticas que aportan sus soluciones integrales a las grandes mineras globales. A fin de cuentas, en estas grandes ligas solo hay un puñado de actores que hacen negocios de escala, y que uno de ellos esté operativo en Rosario con puerto propio significa tener la credencial para pertenecer.

Como parte de negocios logísticos diversificados, Ultramar desarrolló un conjunto de soluciones integrales para la cadena logística minera. Su propuesta de valor incluye: agenciamiento marítimo para minería, logística para graneles y rotainers, almacenamiento de concentrado, servicios de secado y horneado, gestión de acopios y cargadores, ejecución de operaciones de carga para exportación y logística de abastecimiento para faenas mineras.

Gracias a la red global de clientes de Ultramar en sus tres líneas de negocio (DAIS, Kaptan y Neltume Ports), el holding identifica tempranamente oportunidades de mercado y desarrolla soluciones logísticas y portuarias a la medida de los requerimientos de cada cliente. Ya operan con 50 grandes clientes, como Codelco, BHP, Río Tinto y Glencore. Por ejemplo, a través Neltume Ports transfirió 3,4 millones de toneladas de Concentrado de Cobre sólo en 2025

Y como si eso ya no fuera decisivo, la excelente relación que logró Pullaro con el presidente del grupo, Richard Von Appen, uno de los empresarios más importantes de Chile suma a este cuadro de todas novedades positivas. Fue en la visita que hizo a Rosario el magnate trasandino que conoció al gobernador y enseguida conectaron compartiendo mucho del registro de lo que debe ser una relación público/privado provechosa para ambos lados del mostrador. 

No en vano, a partir de ese encuentro se acomodó la situación entre TPR y la Provincia, activándose inversiones para ponerse a tono con exigencias contractuales y limpiando la mesa para conversar sobre la extensión contractual. Esa buena sintonía se terminó de cerrar cuando el Grupo Grassi relevó a Vicentín como socios locales de Ultramar en la composición accionaria de TPR.

Es más, durante los dos días que estuvieron los santafesinos recorriendo tierras chilenas, Von Appen le abrió las puertas de sus terminales, puso a disposición a los CEOs de cada puerto, los invitó a una cena privada y los acompañó también en varios tramos del recorrido, y hasta los asistió cuando tuvieron demoras y retrasos por razones climáticas en uno de los viajes internos. A la comitiva no le pasó desapercibido la cercanía y cordialidad natural en el trato del empresario con sus empleados, todo muy lejos de los pre-conceptos que podría haber sobre un magnate chileno.
 

Las chances de Rosario
 

Se podría decir que Pullaro “la vio” y, quienes lo conocen, saben que cuando el gobernador se convence de un tema, arremete con toda la fuerza. ¿Y qué es lo que vio el mandatario? Que Rosario está en condiciones de competir por el podio de un gran puerto de salida de la minera chilena. Repasemos:

Si bien es cierto que el litio y los futuros proyectos de cobre argentinos, se encuentran mucho más cerca del pacífico que del Paraná; no todo es una cuestión de distancia. No hay duda de que mucho de la producción argentina va a salir por los puertos chilenos, que ya tienen bien aceitada la logística. 

Pero las terminales chilenas también están desbordadas de actividad de sus propias minas y los pasos internacionales que conectan argentina no generan tampoco mucha certidumbre y previsibilidad. 

Además, hay otro tema fundamental: los puertos fluviales ofrecen ventajas de operación frente  a los marítimos, por ejemplo al no enfrentar corrientes de gran porte. Ocurre que todo el desarrollo de la hidrovía argentina, con las perspectivas tras la concesión a un dragador privado de mejoras en la navegación y la profundidad, permite ya tener desarrollada la autopista fluvial para las grandes embarcaciones. 

De las conversaciones, entonces, la comitiva santafesina se llevó la impresión de que no toda la minería argentina saldrá por Chile, como se temió en algún momento.

¿Y por qué tendría que ser Rosario y no otro puerto fluvial el gran hub minero? Habrá que dar pelea. La competencia es dura, y es bien cierto que Rosario corre de atrás al complejo Zárate-Campana en materia de infraestructura y trayectoria. 

Pero no hay que olvidar que el litio de salta ya recorrió 1.500 kilómetros para salir por TPR. Fue en 2025 cuando un envío de 40 toneladas eligió salir por Rosario. Y además Los Azules, uno de los grandes proyectos mineros de San Juan, incluyó a Rosario como una de las alternativas logísticas. 

Ahora, no sólo se trata de Rosario. En Puerto General San Martín, operó con éxito durante años el puerto de Bajo La Lumbrera, que exportó minerales que llegaban por ferrocarril desde Catamarca. Así que antecedentes exitosos para la región existen. 

Además, en Timbúes se está construyendo un puerto multipropósito, por parte de la empresa Terminales y Servicios, que también puso el foco en conseguir parte de la carga minera que viene del oeste.

En rigor, todo el frente del Gran Rosario tiene salida directa a la hidrovía, con la profundidad necesaria para que operen los grandes buques. No obstante, juega en contra -tanto para la región como para el norte bonaerense- los costos de transporte terrestre, sobre todo si no se desarrolla el ferrocarril. 

TPR tiene acceso a las trochas de las principales líneas así que buena parte de su futuro en el negocio también se definirá con lo que ocurra con la privatización del Belgrano Cargos. En definitiva, el ferrocarril será pieza decisiva en la competencia con Chile.

Resumiendo, las ventajas que tiene Rosario como plataforma logística son varias y se las puede enumerar de la siguiente manera:

  • acceso al atlántico (integración con el comercio global)
  • puerto multipropósito (con capacidad disponible para nuevos proyectos)
  • conexión con Cuyo y Noa (acceso directo al puerto)
  • servicios marítimos internacionales (integración con hubs regionales)
  • base metalmecánica y logística consolidada (proveedores y servicios especializados)
     

Finalmente, no hay que perder de vista que la logística minera no arranca cuando sale el producto de la mina. Antes hay que llevar grandes cantidades de equipos, insumos y componentes para construir y operar las grandes minas. Y ese también es el negocio a desarrollar. 

Por ejemplo, TyS descargó en abril en San Nicolás unas 30 mil toneladas de carbonato de sodio destinadas a la industria del litio en Fiambalá (Catamarca). Por la misma fecha, el puerto chileno de Iquique recibió 10 mil toneladas de soda ash para el mismo destino minero en Argentina.

En definitiva, Rosario tiene muchas chances de convertirse en una salida minera. Debe competir con terminales chilenas y bonaerenses, pero la torta es grande. Y si el puerto logra convertirse en un jugador decisivo de ese negocio se generará un movimiento de productos y servicios que transformarán la economía provincial. 

Eso fue lo que vio Pullaro en Chile. Y por eso se entusiasma con que la provincia además de invencible sea imparable, como ahora repite.