Si bien los términos de la anunciada cesión de la A012 no convencieron al gobierno provincial, alcanzaron para reactivar el plan de la Casa Gris de armar un sistema planificado y moderno para mejorar las rutas que acceden a los puertos del Gran Rosario. Una mejora, tanto en obras como en gestión de arribos, que en la práctica se traducirá en un aumento en el costo de enviar un camión a las terminales que deberá ser pagado por la producción y el transporte.
El jueves, antes del feriado, el gobernador Maximiliano Pullaro, junto con sus ministros de Economía (Pablo Olivares), Obras Públicas (Lisandro Enrico) y Desarrollo (Gustavo Puccini), recibió a Leonardo Raimundo, de San Lorenzo; Alberto Ricci, de Villa Gobernador Gálvez; Carlos De Grandis, de Puerto General San Martín; Antonio Fiorenza, de Timbúes; Daniel Tonelli, de Arroyo Seco; Carlos Pighín, de Alvear; y Natalia Giovacchini, la vicepresidenta de General Lagos. También participaron autoridades de la Bolsa de Comercio de Rosario.
A diferencia de anteriores encuentros para analizar el tema, esta vez no fue todo a cara de perro, y primó un clima de búsqueda de entendimiento entre las partes. Ocurre que los municipios cobran una tasa a cada camión que pasar por sus localidades que es muy criticada por la agroindustria y los transportistas ya que, sobre todo en Puerto General San Martín y Timbúes, los accesos son precarios. La Provincia comparte la opinión de que la tasa no soluciona el problema.
Pero las comunas no quieren ceder esos ingresos porque sostienen que son claves para el financiamiento, no solo de los caminos locales, sino también de tareas complementarias (limpieza, higiene, parquización, semáforos, etc.). Los más críticos, sobre todo desde el agro, sospechan que en rigor se usan esos fondos para otros gastos municipales que nada tienen que ver con los puertos.
La idea del gobierno provincial es generar una red única en la que el puerto le retenga al camión un aporte (no se habla de peaje) que luego gire a un fideicomiso administrado por el gobierno pero con todas las partes sentadas (municipios y empresas) que garantizará que esos fondos se usen para obras en accesos que irán licitando. Pero además, repartirá a cada municipio, según el ingreso de camión, fondos que pueda utilizar para las otras obras y servicios complementarios.
El tema es que además de encontrar la fórmula para establecer el reparto que convenza a los municipios, también es cierto que las comunas no tienen previsto recibir mucho menos de lo que hoy reciben (por más que queden desafectados de realizar obras).
La idea que maneja el gobierno es que cada camión pague u$s 1.50 por tonelada, quedando 0.40 a los municipios y el resto para el fideicomiso. Ese monto ya representa un valor superior a la tasa actual. Cómo ese u$s 1.10 tampoco alcanza para realizar grandes obras, el gobierno sostiene que exigirá un aporte al fideicomiso a cada puerto por tonelada que ingrese. Para justificar ese aporte, en la provincia sostienen que el sector no paga ingresos brutos y que, sobre todo, se están financiando su propia obra de accesos, ya que nada irá para rentas generales y, además el fideicomiso tendrá a los propios exportadores sentados en la mesa. El fideicomiso también podría tomar crédito.
Pero además, el gobierno provincial -que viene de conseguir un crédito de 150 millones de dólares de la CAF para obras de accesos, además de lo que ya viene aportando en rutas- necesita garantizarse recursos, no solo para los pagos de créditos, sino también para el mantenimiento de las nuevas o ampliadas rutas. Y como la idea es que no sea el automovilista particular sino el camión, que es el principal usuario, no se avanza en armar peajes para todos sino definir un aporte que realice el camión al arribar a un puerto.
Por todos estos factores, entonces, el aporte del transportista será mayor a la tasa que se paga en la actualidad. Entre acopios, cooperativas y productores, quienes -al final de todo- son los que deben pagar el costo, ya están tomando nota del aumento que asoma. No en vano, el gobierno provincial prepara ahora las rondas de charlas con los dadores de carga.