“La acería propia es un viejo sueño de la familia”, dijo Oscar Coletto, director de Sidersa, casi a modo de cierre de la recorrida que la empresa, de capitales rosarinos, organizó esta semana con la prensa por las obras de construcción de la que será la planta siderúrgica “más moderna, más eficiente y más sustentable del país”.

La acería de Sidersa, que demanda una inversión de 300 millones de dólares en San Nicolás, es la primera planta integrada que se construye en el país en los últimos 63 años. En estos momentos, la obra está con un avance del 27% y para mediados de 2028 ya estará produciendo hierro para la construcción.

El montaje del nuevo complejo fabril ya se divisa con claridad desde la autopista Rosario-Buenos Aires. Y los periodistas -entre los que estuvo Rosario3- pudieron recorrer el interior de estructuras que ya se están levantando y que en el futuro albergarán la acería, el tren de laminación, el depósito para abastecimiento de materia prima y el predio para la generación de energía.

“Hoy hay nueve grandes empresas trabajando todo el día en distintos frentes, con 750 obreros”, cuenta Alejandro Galdeano, gerente de la nueva siderúrgica. En el pico de las tareas en la obra llegarán a 1.500, y cuando esté operativa, la fábrica generará unos 300 empleos directos, que se sumarán a los 650 que ya tiene.

Una vez terminada la construcción de las naves, comenzará el montaje de los equipos, que para el proceso productivo son de Danieli, la empresa italiana líder en tecnología del sector. “El 25% de las máquinas ya está en el país. El objetivo es empezar el montaje en enero próximo”, precisó el ejecutivo.

El resto de los proveedores son nacionales, pese a que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (Rigi), al que calificaron, les permitía importar más maquinaria.

“Podríamos haber utilizado esos beneficios pero preferimos fortalecer la cadena industrial nacional con las empresas locales, todos los fabricantes de estructuras metálicas son nuestros clientes, no podríamos hacer las nuestras comprando a una empresa china”, señaló Coletto.

En Siderar desafían la coyuntura económica, con una actividad siderúrgica en baja por la menor demanda de la industria y la construcción. También está la avanzada del acero chino importado que puede entrar a precios más baratos. Pero no temen en desafiar el escenario. “Las inversiones se hacen pensando en el largo plazo y como parte de una estrategia de desarrollo, que en nuestro caso es integrar la actividad siderúrgica con la metalúrgica” sostiene el director de la compañía.

Sobre el acero chino, sostienen que la trazabilidad y calidad del argentino es clave para enfrentar la competencia. “Para las obras grandes nadie confía en el acero sin trazabilidad, sobre todo por razones de seguridad; así que no va a tener una presencia importante en  Argentina”, calculó Coletto.

Pero que desafíen la avanzada china no significa que entiendan que es una amenaza, sobre todo para sus clientes. “El problema no es la chapa china sino que la heladera importada reemplace a la industria argentina”, explica. Y pone como ejemplo el caso de los grandes proyectos mineros o petroleros que, habilitados por el Rigi, importan las estructuras metálicas para las plantas y hasta las casas para los empleados.

“Le planteamos al gobierno nacional, que claramente tiene un punto de vista distinto al nuestro, que se limite el ingresos de esos tipo de productos porque el negocio de la minera era la extracción no la de comprar barato estructuras metálicas o cinco mil casas para las personas que trabajarán en la mina”, analizó.

“Hay que poner límite a la provisión importada de esos productos”, insistió el directivo y explicó que “las empresas argentinas no compiten con empresas chinas, sino contra el Estado chino, que las apoya para exportar”
 

Estrategia, financiamiento y seguridad
 

“La seguridad es lo primero”, dijo Coletto, y luego contó que los operarios controlaran la producción de la nueva acería desde puestos remotos.

El grueso de la financiación es aportada por la familia dueña, mientras que el crédito bancario y del mercado de capitales es complementario. Precisamente, por segunda vez, Sidersa emitió el miércoles Obligaciones Negociables en la Bolsa recaudando 50 millones de dólares a una tasa del 7.5% anual.

En San Nicolás, Sidersa tiene su complejo de servicios metalúrgicos de última generación, y desde el que abastece a más de 2 mil clientes con tubos y perfiles de acero para la industria de la construcción. En la actualidad, el único proveedor de la materia prima es Ternium. 

Con la acería propia, Sidera no sólo se autoabastecerá sino que también podrá ampliar el portafolio de productos elaborados. Todo el complejo funcionará en el predio de cien mil metros cuadrados que hoy tienen, y que sólo tenía 3 mil cuando llegaron.

Precisamente, el primer mercado a destinar la producción (acero largo de varilla y alambrón para la construcción) serán sus propios clientes. Y la idea es avanzar además en minería y oil and gas, que son las estrellas de la economía actual. 

“Además, con el acero verde las oportunidades de exportación son infinitas porque el mundo necesita acero verde y pocas empresas pueden darlo a nivel mundial, y así lo haremos cuando tengamos saldo exportable, si bien para nosotros el mercado argentino es el más importante”, especificó.

“La nueva fábrica se construirá en base a criterios de eficiencia energética, seguridad y sustentabilidad que se corresponden con la meta de producción de acero verde que se fijó la Unión Europea para 2035”, apuntó Jorge Azcoaga, gerente general de calidad. 

Por ejemplo, la nueva planta industrial usará chatarra como insumo para producir palanquilla y además el sistema de proceso continuo le da más rendimiento a la producción y reduce el consumo de gas. La optimización del proceso de fundición permite el precalentamiento de la chatarra y así mejorará la eficiencia energética.

En efecto, como la nueva planta funcionará a base de chatarra reciclada, sin consumir minerales de hierro ni requerir el uso intensivo de gas natural, no sólo tendrá un menor impacto ambiental sino que además mejora el rendimiento metálico y permite fabricar sin interrupciones. “El ahorro energético es triple: menos electricidad, menos gas y menos emisiones”, agregó el gerente

“Bajamos drásticamente la emisión de dióxido de carbono. Por cada tonelada de acero emitirá 400 kilos de gases de efecto invernadero, contra 2 mil de las plantas actuales”, señaló Azcoaga.