El fuerte movimiento del real después de las elecciones brasileñas puede tener efectos contrapuestos para la Argentina. La moneda llegó a apreciarse alrededor de 4,5% frente al dólar este lunes a la mañana y perforó durante la jornada el nivel de 5 reales por dólar, como parte de la euforia de los mercados porque Flávio Bolsonaro quedó primero en las elecciones de este domingo y con clara ventaja para imponerse en el balotaje al actual presidente Lula da Silva. El mercado accionario también reaccionó con fuerza: el Bovespa llegó a subir más de 8%.
Para la Argentina, uno de los efectos más inmediatos aparece en el turismo. Si el real se fortalece y el peso no acompaña ese movimiento en la misma proporción, Brasil se vuelve más caro para los argentinos justo en la previa de la temporada de verano.
Pero entre varios aspectos macroeconómicos positivos para el país también está ese: Brasil es uno de los principales destinos del turismo emisivo argentino y, por lo tanto, una fuente relevante de salida de divisas por viajes y consumos en el exterior.
Un real más caro podría moderar parte de ese flujo y, al mismo tiempo, hacer relativamente más atractiva a la Argentina para los turistas brasileños.
La otra consecuencia pasa por la producción y el comercio. Una moneda brasileña más apreciada encarece relativamente los bienes producidos en ese país, lo que mejora la posición de las empresas argentinas que compiten con importaciones provenientes de Brasil.
A la vez, los productos argentinos pasan a resultar relativamente más baratos para los compradores brasileños, favoreciendo las condiciones de las exportaciones hacia ese mercado.
El punto es especialmente relevante porque Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y la relación bilateral tiene un fuerte componente industrial. Sectores como automotrices, autopartes, acero, maquinaria y otras manufacturas están particularmente expuestos a los movimientos cambiarios entre ambos países. Un real más fuerte mejora la competitividad relativa de la producción argentina. El sector automotor aparece como uno de los ejemplos más claros por el alto nivel de integración entre las dos economías.
Para Argentina también importa cuánto crezca Brasil. Un real fuerte mejora la competitividad cambiaria, pero una economía brasileña dinámica es la que permite que esa ventaja se traduzca en mayor demanda de productos argentinos.
Por eso, especialistas resumen el escenario favorable para la Argentina en dos variables: “real + crecimiento”.