Tras la presentación de su nuevo libro en la Bolsa de Comercio de Rosario, el economista Salvador Di Stefano analizó el escenario económico luego del paso por la ciudad del ministro de Economía, Luis Caputo, y aseguró que el país atraviesa un momento bisagra.
“El momento más importante fue cuando el ministro dijo que los próximos 18 meses van a ser los más importantes de los últimos 20 años que ha vivido la Argentina. Yo lo comparto”, sostuvo en una entrevista con Radiópolis (Radio 2).
Según explicó, ese diagnóstico se apoya en un fenómeno concreto: el ingreso de capitales del exterior. “Está llegando mucha plata. Hay inversores que eligieron la Argentina para comprar campos, hacer torres de vivienda, desarrollar logística o invertir en petróleo, gas y minería”, detalló.
Incluso, reveló su experiencia personal con ese proceso: “Me han contratado para recibir inversores del exterior y cuando les preguntás si van a invertir, te dicen que sí, que entre mil y dos mil millones”.
No obstante, marcó una diferencia entre ese escenario macroeconómico y la realidad cotidiana. “La gente está complicada por los aumentos y porque los salarios no acompañan”, reconoció, aunque proyectó una mejora: “De abril en adelante vamos a ver una recuperación que se va a ir notando en los próximos seis a ocho meses”.
En ese contexto, vinculó la baja del dólar y de las tasas de interés con el ingreso de divisas. “Hoy tenés un dólar mayorista en torno a los 1.354 pesos con baja de tasas. Eso significa que está entrando plata del exterior”, afirmó.
De todos modos, advirtió sobre tensiones en sectores clave como el agro: “Este tipo de cambio no ayuda al campo porque los cereales no tienen buena cotización y el costo del flete es alto”. Y agregó: “Hoy el problema es cómo detener la caída del dólar. El Gobierno lo sabe y lo está evaluando”.
Para el economista, la Argentina atraviesa además un cambio estructural en su matriz productiva. “Antes el único motor de dólares era el campo. Hoy se suman petróleo y gas, minería e industria del conocimiento, que aporta unos 10 mil millones de dólares al año”, indicó.
En paralelo, planteó que el crecimiento llevará tiempo: “Hace desde 2011 que el país no crece. Ahora está tomando velocidad, pero para que se sienta en el bolsillo necesitamos dos o tres años”.
En ese marco, a contramano del dogma libertario, defendió el rol de los impuestos como herramienta de redistribución. “Mientras tengamos jubilados con ingresos bajos y gente que la está pasando mal, los que estamos mejor tenemos que pagar impuestos”, afirmó. Y reforzó: “El gran distribuidor de la igualdad social es el pago de impuestos”.
También llamó a un cambio de actitud en el sector privado: “Los empresarios tienen que adaptarse, ayudar a sus empleados y buscar nuevas formas de vender. Hay un proceso de reinvención en marcha”.
Por último, valoró el paso de Caputo por Rosario, adonde llegó para presentar el libro de Di Stefano, como un gesto político. “La idea fue generar un vínculo, poder dialogar y plantear lo que está bien y lo que está mal desde un lugar de cordialidad”, concluyó.
“Si yo fuera él, me iría”
Durante la charla, Di Stefano también se refirió a la situación del jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni con un comentario tajante: “Está claro que lo que hizo Adorni está mal. Si yo fuera Adorni me iría”. En ese sentido, remarcó que era su forma de analizar las cosas. “Yo puedo hablar de mí, yo estaba en una fundación y cuando me sentí mal me fui”, sostuvo.
Además, reconoció que habla seguido con el presidente Milei pero siempre de temas económicos. “Por Whatsapp hablamos mucho de economía. A mi me enojó mucho que los medios no hayan hablado del primer año de la salida del cepo. Cuando salimos a mí me gastaron todos porque me dijeron que el dólar iba a volar, pero en un año no aumentó. Nadie dijo nada ni se acordó. El domingo le escribí para decirle que había revisado todos los medios y que no había nadie que haya dicho que hacía un año que salimos del cepo”, concluyó.