La jugadora de la Selección Lorena Benítez tiene hinchada propia en este Mundial de Francia 2019. Su pareja y sus mellizos recién nacidos la alientan a la distancia y le dan fuerza para seguir. Una historia de amor en la que la pelota fue el gran comienzo y factor de unión.

De acuerdo a lo que publicó TN.com, la jugadora de Argentina Lorena Benítez, de 20 años, fue mamá hace apenas un mes de los mellizos Ezequiel y Renata, fruto de su relación con la también jugadora de fútbol Verónica Rivero, de 36, quien llevó adelante el embarazo después de someterse a un tratamiento de fertilización asistida. Las flamantes madres se contactaron gracias a su pasión por la pelota.

Benítez que es jugadora de Boca, Kimberley y de las selecciones argentinas de fútbol y futsal, conoció a Verónica Rivero, titular de la comisión de Futsal Femenino en la AFA, en una cancha. Su vínculo, que comenzó como coordinadora-jugadora, traspasó lo profesional y se pusieron en pareja. Desde el principio, se planteó la posibilidad de formar una familia.

"Yo soy delegada y coordinadora general del futsal femenino en el club Kimberley. En el 2015 dejé el cargo por problemas personales, pero retomé al año y medio. Como tenía que rearmar al equipo, la jugadora Camila Gómez Ares me recomendó a Lorena, que jugaba con ella en Boca. Me dijo que jugaba bien, que era buena. Así que la contacté por Facebook para conocerla", sostuvo Verónica a este medio.

Después de esa primera entrevista, Lorena accedió a sumarse al plantel. Al poco tiempo, cuando tuvieron una pretemporada en Rosario, comenzó a acercarse a Verónica. "Ella es medio callada, pero en ese entonces nos pusimos a hablar un poco más. De a poco, las dos nos contábamos cosas más personales", recordó la presidenta del Futsal Femenino de AFA. Así, el vínculo se volvió más y más cercano hasta el punto que decidieron dejar a sus respectivas parejas y arrancar una relación. "Un día empezamos a salir y desde ahí no nos separamos nunca más", agregó la coordinadora a TN.com.ar.

El deseo de formar una familia se puso sobre la mesa apenas empezaron a convivir. "Lo charlamos más que nada por mi edad. Fue algo que le plantee de entrada. Tenía que estar más que claro todo. Y ella me dijo que sí, es muy familiera". En enero del año pasado, iniciaron el tratamiento de fertilización asistida usando los óvulos de Lorena, con el esperma de un donante anónimo. Los embriones fueron implantados en el útero de Verónica. "Era para tener parte de las dos", argumentó la dirigente.

Como el tratamiento iba a comprometer la carrera deportiva de la mediocampista, tuvieron que coordinar con los médicos las fechas. Tanto por la estimulación como por la extracción, la jugadora iba a tener que estar unas semanas parada para evitar complicaciones de salud. "Sacamos cuentas para que no se pierda partidos importantes", explicó Verónica este medio. Pero como el torneo de fútbol local se paró, el cronograma que habían armado no sirvió de mucho: Lorena se perdió dos superclásicos.

Otro de los contratiempos que tuvieron que sortear fue la fecha del parto. Cuando empezaron con el tratamiento, Lorena todavía no había sido convocada para la Selección de fútbol. Pero un mes antes del nacimiento, le confirmaron su lugar en el plantel y su ticket de ida para el Mundial. "Nosotras teníamos fecha para el 15 de junio. Al enterarnos de esto, hablamos con el obstetra para adelantar la cesárea. Queríamos que Lore pudiera estar al menos unos días", detalló la coordinadora de Kimberley.

Pero no fue necesario. Verónica tuvo contracciones antes y entró al quirófano el 6 de mayo. La jugadora pudo quedarse junto a su familia al menos dos semanas antes de volar a París. "Nosotros la bancamos siempre. Es un sueño que, con la edad que tiene, pueda irse al Mundial", remarcó su pareja.

Durante el partido contra Japón, en donde la Argentina empató 0-0, los mellizos estuvieron alentando a su mamá en primera fila. Renata hasta tenía puesta la camiseta de la Selección.

Verónica no apartó la vista del televisor. En especial, para seguir las jugadas de Lorena, que estuvo en la cancha casi todo el encuentro. Los nervios no eran pocos: el equipo nipón fue el subcampeón del mundial 2015. Pero una vez que las jugadoras albicelestes consiguieron el punto histórico, la coordinadora de futsal abrazó a sus hijos y respiró aliviada. "Es mucho sacrificio para las chicas estar ahí, tuvieron que dejar muchas cosas para poder jugar", concluyó.