El 20 de octubre de 1976 no fue un miércoles más en el calendario deportivo. En el humilde estadio de Juan Agustín García y Boyacá —hoy llamado Diego Armando Maradona—, un adolescente de apenas 15 años, 11 meses y 20 días se calzó la camiseta con el número 16 en la espalda e ingresó al campo de juego para disputar el segundo tiempo del partido entre Argentinos Juniors y Talleres de Córdoba, por la octava fecha del Torneo Nacional. 

Este martes se cumplen 50 años de aquella jornada histórica que marcó el punto de partida en la carrera del astro argentino en la Primera División del fútbol profesional. 

La primera jugada de leyenda

 

En el entretiempo, con el marcador 0-1 a favor del conjunto cordobés, el director técnico del Bicho, Juan Carlos Montes, miró al banco de suplentes y pronunció las palabras que iniciarían la leyenda: "Vaya Diego, juegue como usted sabe. Y si puede, tire un caño".

Diego reemplazó a Rubén Aníbal Giacobetti para jugar los segundos 45 minutos. Fiel a su estilo y a la indicación del entrenador, en la primerísima pelota que tocó sobre el césped de La Paternal, Maradona le tiró un célebre caño al volante Juan Domingo Cabrera, anunciando al mundo la audacia y el talento sin igual que definirían su trayectoria.

 

El inicio de un camino irrepetible

Aunque el resultado final favoreció a Talleres por 1-0, la tarde del 20 de octubre de 1976 quedó grabada en la memoria colectiva. 

Tras su irrupción en Argentinos Juniors —club en el que permaneció hasta 1980 antes de ser traspasado a Boca Juniors—, el Diez construyó un camino extraordinario que lo llevó por Barcelona, Napoli, Sevilla, Newell's Old Boys y la Selección argentina, con la que tocó el cielo con las manos en el Mundial de México 1986. 

A medio siglo de aquel primer paso en la máxima categoría, el recuerdo de ese joven desfachatado de rulos que saltó a la cancha con el sueño de salvar a su familia sigue siendo un emblema imborrable del fútbol argentino y mundial.