Hay una primera pregunta: ¿es Benín el rival adecuado para despedir a Messi? Un país con historia futbolística casi nula estará frente al subcampeón del mundo que le dirá adiós a uno de los dos jugadores más importantes de su historia el martes por la noche en el Monumental. Maradona no tuvo partido oficial de despedida con la selección, aunque quizás el contexto permita encontrar excusas, y hasta argumentos, para explicar el por qué.

Pero Messi, considerado por la mayoría como el mejor jugador de la historia, jugará su último partido frente a Benín.

¿No podía la AFA elevar la vara para que el partenaire del cierre de esta historia poco comparable estuviera a la altura de las circunstancias? Podía.

Es cierto que la Liga de las Naciones de Europa complica esa posibilidad, no hay rivales europeos disponibles. Pero, por ejemplo, Uruguay o Brasil hubieran sido mucho más adecuados que Benín. O hasta podría decirse que hubieran sido los adversarios ideales para despedir a Leo.

Hay un montón de batallas memorables frente a la selección celeste. Hay una final de Copa América en el Maracaná frente al Scratch. Hay una foto de Leo y Neymar sentados hablando tras esa final que recorrió el mundo. Hay una gran historia detrás de los enfrentamientos ante los clásicos rivales.

Podrá decirse que la decisión de Leo no era esperada y no dio tiempo. Podrán buscarse más excusas, pero lo concreto es que Benín no es el rival adecuado para despedir a Messi.

El seleccionado africano de Benín que jugará ante Argentina en la despedida de Messi 

“La principal figura actual y capitán de la selección de fútbol de Benín es el delantero Steve Mounié, referente en el ataque del FC Augsburg (equipo alemán de la Bundesliga de mitad de tabla para abajo)”, dice la inteligencia artificial sobre el rival que tendrá la selección de Scaloni el día que el país futbolero despida a su capitán.

El problema no es Benín, el inconveniente es no dar la talla.

Porque si no eran Uruguay o Brasil, que parece mucho pedir para la AFA, Colombia, Paraguay, Chile o Ecuador, hubieran sido más potables que Benín. O la propia Bolivia, el primer rival de esta extensísima fecha Fifa, que fue ampliamente superado por la selección.

No hubo equivalencias, pero Benín es bastante peor que Bolivia, más allá del resultado que se produzca.
Cualquier rival sudamericano, o hasta de América Central o del Norte, hubiera tenido más cercanía con la despedida de Leo que un lejanísimo adversario que prácticamente no tiene historia futbolística.

También podría haberse esperado otro momento para organizar con mayor previsibilidad un acontecimiento de tamaña magnitud.

El adiós de Messi a la selección no pasará desapercibido porque su figura trasciende todos los límites, circunstancias y vicisitudes, pero está claro que esta vez la Asociación del Fútbol Argentino no estará a la altura de las circunstancias.

Por error, por omisión o por impericia.