Cecilia Carranza Saroli sabe lo que significa recorrer el camino que lleva hasta los Juegos Olímpicos. Y también conoce los escalones anteriores. Por eso, mientras Rosario vive los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, la medallista dorada rosarina destacó la dimensión que tiene para un deportista participar de una competencia de estas características y el impacto que un evento internacional puede generar más allá de quienes buscan una medalla.
“Estoy feliz de ver que se pueden organizar eventos de este tipo en nuestra ciudad y en nuestra provincia, por la relevancia, la trascendencia y la influencia que tiene en la sociedad”, afirmó Carranza en una entrevista con Radiópolis, por Radio 2.
La regatista, que junto con Santiago Lange ganó la medalla de oro en la clase Nacra 17 en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, explicó que los Suramericanos ocupan un lugar especial dentro del recorrido de los atletas de alto rendimiento.
“Son como el primer paso del ciclo olímpico. Esto es parte del movimiento olímpico y de lo que un deportista tiene en su planificación para llegar a un Juego Olímpico”, sostuvo.
Carranza habla también desde su propia experiencia: antes de llegar a la gloria olímpica obtuvo medallas de oro en los Juegos Suramericanos de Buenos Aires 2006 y Santiago de Chile 2014, ambas en Laser Radial.
Más allá del nivel deportivo —inferior al de unos Juegos Olímpicos por tratarse de una competencia limitada a países sudamericanos—, Carranza puso el foco en algo menos visible: el efecto emocional que provoca en los atletas representar oficialmente al país.
“Es el primer evento que hacés con la delegación oficial, con el Comité Olímpico. Te dan un uniforme que te hace sentir parte de una delegación entera, tenés todo tu Comité Olímpico detrás tuyo acompañándote. Eso emocionalmente para el deportista es importante”, explicó.
Para la campeona olímpica, es en ese momento cuando muchos jóvenes comienzan a sentir que un objetivo que hasta entonces parecía lejano puede transformarse en algo concreto.
“Es donde empiezan a tener sentido los sueños. Lo empezás a palpar: que te den un bolso, estar uniformado de la misma manera que todos tus colegas y ser parte de algo mayor, que no es solamente tu deporte”, señaló.
Carranza vinculó además la realización de grandes competencias con una discusión que considera inseparable: la inversión sostenida en los atletas.
Durante la entrevista recordó el sistema de financiamiento que tuvo el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard), que durante años recibió recursos provenientes de una alícuota del 1% sobre la telefonía celular. Ese mecanismo fue eliminado a fines de 2017 y reemplazado por transferencias establecidas a través del presupuesto nacional.
“Ese ingreso fue muy, muy importante y fueron de los mejores años del deporte”, afirmó Carranza. Y explicó por qué considera decisiva la previsibilidad económica: “En el deporte se necesita planificación y para poder planificar tenés que saber que tenés los recursos”.
En ese sentido, planteó que organizar una competencia internacional y respaldar a quienes compiten son dos partes de una misma política.
“Así como hablamos de la importancia que tiene que un Juego Odesur se organice acá, está la importancia de la inversión para que tengamos deportistas. En definitiva, sin deportistas no hay eventos”, remarcó.
Carranza señaló que la mayoría de las disciplinas olímpicas exige actualmente una dedicación comparable a cualquier actividad profesional, aunque no necesariamente genere ingresos suficientes para vivir.
“Hoy el deporte es profesional en términos de tiempo. No todos los deportes son profesionales en términos económicos, y sobre todo los deportes olímpicos, pero sí son profesionales por el tiempo que les tenés que dedicar”, explicó.
La competencia internacional obliga a esa dedicación: “Todos los países invierten muchísimo y los deportistas se dedican full time. Por eso es muy importante poder tener los recursos”.
Y sintetizó su posición con otra definición: “Es una inversión, porque todo lo que invertimos en deporte lo devolvemos a la sociedad”.
Del alto rendimiento al deporte social
Ese retorno social, según Carranza, es uno de los principales argumentos para que ciudades como Rosario organicen competencias como Santa Fe 2026.
Ante la pregunta sobre si los Juegos Suramericanos pueden ayudar a que más chicos se acerquen a la práctica deportiva, respondió sin dudar: “Totalmente”.
“Para que el deporte se ponga de moda tiene que haber inversión, tiene que mostrarse, tiene que estar en los medios y tiene que estar presente en las ciudades. Hoy está presente con este evento, que es una gran inversión”, afirmó.
Carranza rechazó además una división habitual entre deporte de elite y deporte recreativo. Para ella, ambos forman parte de un mismo circuito.
“El deporte de alto rendimiento alimenta al deporte social y viceversa. No hay uno más importante que otro. Es todo igual de importante”, sostuvo.
El mecanismo, explicó, comienza muchas veces con una imagen: un chico que descubre a un atleta, se entusiasma y decide probar un deporte.
“Cuando tenés a un deportista reconocido, tenés a alguien al que se le prende una ilusión porque lo vio en la tele. Y cuando ese alguien empieza a practicar deporte quizás no llegue al alto rendimiento, pero te agranda el semillero. Quizás solamente quiera hacer deporte social, pero eso ya es importante para tener una sociedad más sana, mentalmente y en términos generales”.
La medalla y la familia
Hubo también en la nota espacio para un momento personal. Consultada sobre dónde guarda la medalla de oro que obtuvo en Río 2016, Carranza contó que permanece en Rosario, en la casa de sus padres.
“No encuentro mejor lugar”, dijo, y se emocionó al recordar el acompañamiento familiar durante toda su carrera.
“Son quienes verdaderamente me apoyaron desde el minuto cero, dejando todo para que yo pudiera hacer mi carrera deportiva y acompañándome a creer que iba a poder lograrlo a pesar de cualquier adversidad”, contó.
Y trasladó aquella experiencia a los chicos que hoy pueden mirar los Juegos Suramericanos desde una tribuna, por televisión o incluso comenzar a practicar alguna de las disciplinas que descubrieron durante estas semanas.
A veces, señaló, ese respaldo aparece en la familia. Otras, en un entrenador o un profesor. Pero puede alcanzar una frase para abrir una posibilidad: “Que un profe diga «vos podés llegar, dale para adelante» le puede cambiar la vida a un niño”.