Tras la victoria 2-1 ante Banfield en el Gigante de Arroyito, que sirvió para ratificar el envión anímico del triunfo en el clásico ante Newell's, la dirigencia de Rosario Central publicó un comunicado sobre los festejos ocurridos en las tribunas. La institución repudió el despliegue de banderas y el lanzamiento de muñecas al campo de juego, calificando estos actos como "ofensivos e inadmisibles".
"Estos actos no son folclore", sentenció el club en el documento publicado este lunes por la noche. La dirigencia confirmó la apertura de sumarios y una investigación interna para identificar a los socios o simpatizantes que protagonizaron estas conductas, las cuales consideran que "perjudican la imagen de un club que trabaja para ser una institución modelo".
Más allá de la cuestión ética y de convivencia, el comunicado trasluce una preocupación económica y deportiva directa. Con Central a las puertas de iniciar su participación en competencias internacionales, el temor a sanciones de la Conmebol —que suele ser implacable con actos de violencia o simbología ofensiva— está latente.
"Nos genera una gran preocupación advertir que ciertos socios no alcanzan a comprender el enorme perjuicio que le genera al club todo acto que represente probables sanciones", explicaron desde la sede de calle Mitre.
El club aseguró que, una vez que las personas responsables sean individualizadas, se procederá a aplicar las sanciones correspondientes, que podrían incluir el derecho de admisión o la suspensión de la condición de socio, según la gravedad del caso.
La nota oficial cierra con un llamado a la erradicación de la violencia y la discriminación, buscando blindar el Gigante de Arroyito de cara a los próximos compromisos locales e internacionales que se avecinan en este 2026.