Del infierno de Arroyito al infierno de Núñez. De 50.000 personas a favor a 84.000 en contra. Un escenario explotado que empujó a Central hacia la semifinal y otro, impactante, inmenso, que intentará llevar a River hacia una final que hace unos días parecía una quimera para Chacho Coudet y los suyos.

Será un cruce con bastante morbo. El entrenador que alguna vez buscó Belloso y le dijo que no, estará en el otro banco de suplentes. Será un partido especial para Coudet, muy identificado con Central, pero también con River.

No está mal recordar las declaraciones del presidente auriazul cuando estaba a punto de consumarse la llegada del entrenador a Núñez.

“Soy amigo del Chacho, lo fui a buscar muchas veces para que sea el técnico de Central pero nunca se pudo. Si le dice que sí a River, a mí me queda incómodo. Hoy tengo a Almirón que siempre me encantó, y estoy muy feliz por eso. Sabemos que Coudet siempre es un nombre de nuestros afectos. ¿Quién no quisiera que vuelva a nuestro club? Pero si elige River, nos tocará enfrentarnos y punto”, declaró en un principio Gonzalo al borde del enojo, pero después aflojó y acertó: hoy se enfrentarán.

Se verán las caras en el Monumental en un partido que el prejuicio marca como una final anticipada. Todo envuelto en un duelo de intereses que subyace permanentemente en el fútbol argentino y sale a flote ante la primera posibilidad. Las declaraciones de algunos dirigentes y los títulos de los diarios no son ni fueron inocentes, no están vinculados a la pelota. Buscan sacar ventaja en pos de un cambio estructural que permita el ingreso de los privados y la desintegración de las sociedades civiles. Una vez develado el objetivo de unos y otros sin darle demasiadas vueltas al asunto, se puede escribir de fútbol.

Separando la hoja de la hojarasca, como solía garabatear un periodista, bien se puede asegurar que Central, potencialmente, es un equipo mucho más consolidado que River. Va a tener que pelear contra los molinos de viento, será duro, pero es superior. Claro, deberá demostrarlo en la cancha. De nada sirve sólo promulgarlo.

La recuperación física de estos pocos días que pasaron será clave para el planteo de la semifinal. Los dos tienen doble competencia y vienen bastante trajinados. Central se desgastó frente a Racing y River no tanto ante Gimnasia, pero venía de una batalla estresante con San Lorenzo.

Central y River se verán las caras en el Monumental en un partido que el prejuicio marca como una final anticipada

“Físicamente, el equipo estuvo bien, todos terminaron bien. Venimos soportando bien el trajín. Ahora tenemos que descansar y tenemos que jugar el fin de semana y luego jugar por Libertadores... Una locura el tiempo extra, hacer esforzar a los jugadores, no le hace bien al espectáculo”, dijo Almirón tras la trabajosa victoria frente a Racing.

Las reservas físicas serán vitales para un partido eliminatorio que puede ir a tiempo suplementario.

¿Volverá a patear el tablero Almirón con la formación del equipo? ¿Jugará con línea de 5? ¿Habrá alguna otra sorpresa? No todos los partidos son iguales. En realidad son todos distintos y el entrenador canalla suele atender con mucha minuciosidad las características del rival. Quedó claramente demostrado el miércoles frente a Racing.

Las dudas se despejarán en unas horas.

Apunte de cierre: la sensación de final anticipada no es sólo un prejuicio.