La tensión en la cúpula del fútbol internacional sumó un nuevo capítulo luego de la decisión de Gianni Infantino de cancelar la iniciativa denominada FIFA Forward Enterprise (FFE). Tras la tajante postura de la UEFA contra la máxima autoridad institucional, la Concacaf se plegó al reclamo europeo y profundizó la crisis política en el organismo con sede en Zúrich.
A través de una nota oficial, la entidad presidida por el canadiense Victor Montagliani expresó su satisfacción por el freno al plan, aunque centró sus críticas en el desempeño de Infantino al frente de la institución. En el texto, la confederación sostuvo que la propuesta se impulsó por fuera de los canales de gobernanza establecidos, sin el debido proceso ni la transparencia requerida para un proyecto de tal magnitud.
Asimismo, la Concacaf calificó el episodio como un acto de mala gestión y advirtió que la situación refleja una falta de priorización del deporte en las decisiones de la cúpula directiva. Por este motivo, la entidad que representa a 41 asociaciones miembro exigió un análisis exhaustivo sobre el ejercicio de la presidencia de la Casa Madre.
El freno al programa FFE ocurrió tras el rechazo inicial de la Conmebol y la dura advertencia previa de la UEFA, entidad que había amenazado con no participar en certámenes oficiales si continuaba la propuesta de ceder acciones de los torneos a inversores privados. La iniciativa buscaba captar más de 10.000 millones de dólares para repartir entre las 211 asociaciones afiliadas a la FIFA.
Frente a las elecciones presidenciales de la entidad programadas para marzo de 2027 en Marruecos, las posturas de los bloques continentales resquebrajan la estabilidad política de Infantino. En los últimos días, diversos nombres comenzaron a sonar en el ámbito europeo como alternativas para la conducción de la FIFA, en un contexto donde los organismos exigen mayor rendición de cuentas y respeto por las normas de gobernanza.