Atlético de Madrid dejó escapar la gloria y cayó en la tanda de penales ante Real Sociedad en la gran final de la Copa del Rey 2025/26, disputada en el Estadio La Cartuja. Tras un 2-2 vibrante en el tiempo reglamentario, el equipo de Diego Simeone no logró imponerse en los penales y se quedó a las puertas del título.
El Aleti entró dormido. A los 15 segundos, el conjunto vasco sorprendió y Ander Barrenetxea conectó de cabeza para el 1-0. Un arranque demoledor que marcó el tono de una final cargada de intensidad.
Lejos de reaccionar de inmediato, Atlético sufrió el impulso rival. Barrenetxea volvió a avisar minutos después, aunque esta vez se encontró con la respuesta de Juan Musso. Sin embargo, cuando peor la pasaba, el equipo colchonero encontró una respuesta de jerarquía.
A los 18 minutos, Antoine Griezmann filtró un pase quirúrgico para Ademola Lookman, que sacó un zurdazo potente desde la medialuna para el 1-1. El nigeriano, en un momento de forma excepcional, volvió a aparecer en una cita grande.
El partido mantuvo un ritmo alto y de ida y vuelta. A los 44 minutos, Musso salió a cortar un balón y cometió penal sobre Guedes. Mikel Oyarzabal asumió la responsabilidad y, con categoría, engañó al arquero argentino para el 2-1 que devolvía la ventaja a la Real Sociedad.
En el complemento, Simeone movió el banco en busca de reacción. Ingresaron variantes ofensivas como Alexander Sørloth y Thiago Almada, en un intento claro por cambiar la dinámica del partido.
La Araña apareció y estiró la final
Cuando el Atlético no encontraba respuestas, a los 82 minutos, Almada asistió a Julián Álvarez, que se acomodó y sacó un derechazo potente para el 2-2. Un gol que desató la locura del banco colchonero y reabrió la final.
El envión anímico fue inmediato. Marcos Llorente desbordó y generó una ocasión clara que no pudo capitalizar Álex Baena. Poco después, Julián volvió a ser determinante con una asistencia brillante para Johnny Cardoso, pero el arquero Unai Marrero respondió con una atajada extraordinaria.
Real Sociedad también tuvo lo suyo: Takefusa Kubo y Orri Óskarsson exigieron nuevamente a Musso, mientras que Julián estuvo a centímetros del tercero con un remate que sacudió el travesaño.
Penales: del sueño al golpe final
Sin diferencias en el marcador, la definición llegó desde los doce pasos. Allí, Atlético falló en el inicio: Sørloth y Julián Álvarez no pudieron convertir, y aunque Musso sostuvo al equipo con una atajada, no fue suficiente.
El encargado de sellar la gloria fue Pablo Marín, quien convirtió el penal decisivo para desatar el festejo del conjunto vasco y dejar al Atlético con las manos vacías en una final que tuvo de todo.