El tatami del Invencible Rosario no solo fue el escenario de una definición deportiva; resultó el punto de llegada para una historia de resiliencia, trabajo silencioso y afectos incondicionales. En una mañana cargada de intensidad durante los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, Agustina De Lucía pisó el recinto entre el aliento constante de su gente, buscando plasmar en medalla años de sacrificio. Logró la medalla plateada ante su familia, pareja y entrenador, amigos y los rosarinos que la acompañaron.
La travesía sobre el tapiz empezó con paso firme. En su primer combate dentro de la categoría Shai menos 63 kilos, la rosarina superó por ippon a la boliviana Adriana Ledezma. Más tarde, en las semifinales, impuso condiciones frente a la chilena Allyson Quevedo mediante un yuko para asegurar su lugar en la gran definición. En el choque por la medalla de oro, la batalla fue implacable frente a la venezolana Anriquelis Barrios, quien finalmente logró imponerse por 10 a 0 con un Waza-Ari.
Tras el combate decisivo y con la adrenalina todavía a tope, la deportista local pasó por la zona mixta para hacer un balance de lo vivido. “Es una locura. La verdad, estoy muy agradecida de poder haberme subido al podio, porque lo valoro mucho, porque sé lo que es quedarse afuera, así que lo estoy disfrutando muchísimo. Ahora estoy un poco más tranquila, porque hace un ratito estaba muy enojada, pero lo estoy disfrutando”, le manifestó a Rosario3.
Más allá del resultado en la final, la conquista de la presea representó una victoria personal tras atravesar momentos sumamente complejos. Tiempo atrás, una ruptura parcial del ligamento cruzado anterior puso en duda su participación del certamen suramericano. “Lo veía un poquito lejano a esto. Saqué mucha voluntad, mucha fuerza de voluntad. Trabajé mucho con mi familia para poder estar acá bien y poder lograr lo que logré”, recordó sobre su recuperación.
Hace dos años, al confirmarse a la provincia como sede de los Juegos, la judoca planteó el objetivo junto a su equipo de Tiro Suizo, el club al que representa. En aquel momento, la meta parecía distante. “Lo vimos un poco lejano, porque no estaba pasando un buen momento, estaba un poco en la oscuridad. El año pasado lo puse en concreto y dije: yo quiero estar acá, quiero participar, quiero vivir esto, lo que hoy pudieron ver, y acá estamos”, comentó con lágrimas en sus ojos.
El trayecto hacia Santa Fe 2026 exigió también un enorme compromiso económico. Ante la falta de recursos para costear las giras de preparación, el núcleo cercano de la deportista asumió los costos del calendario internacional. “Con mi familia tuvimos que hacer un esfuerzo gigante para poder prepararnos, para poder llegar a un buen nivel acá. Nos pagamos dos torneos muy buenos, que también son un punto para los Juegos Olímpicos, y fue a puro pulmón”, reveló sobre la autogestión de los viajes.
En el corazón de este proceso deportivo y personal, el círculo íntimo desempeñó un papel fundamental. Su pareja es además su entrenador, una dinámica que comenzó en la práctica de la disciplina y se transformó en un pilar cotidiano. “Es muy lindo, porque hablamos el mismo idioma, es un compañero excelente, y lo valoro muchísimo. Se habla, se come, se duerme, todo es judo, todo gira en torno al judo en casa”, relató entre risas.
Al abordar el acompañamiento de su familia, la emoción quebró por completo el tono de sus palabras. Agustina destacó la figura de su hermano Facundo, a quien definió como una luz en los momentos más complicados de su carrera.
“Hace 23 años hago judo, y ellos me acompañan en todo momento, y siempre son los primeros que se alegran, no importa si saco medalla o no, pero se alegran cuando voy a competir, cuando entreno, siempre me esperan con un plato de comida. Yo creo que la familia es muy importante para esto, y creo que el más importante en esto es mi hermano, que él confía plenamente en mí, ciegamente, y me apoya en todo”.
El respaldo del público en las tribunas del estadio rosarino terminó por cerrar una jornada inolvidable para la representante local. “Es una locura. Siento que están valorando también esto, no solamente fútbol. Así que fue muy lindo, muy, muy lindo la verdad”, expresó.
De cara al futuro, y con la cabeza más fría, concluyó: “Estoy contenta porque saqué una medalla, pero por otro lado estoy un poco angustiada porque claramente no era el color que quería. Pero siempre hay que estar agradecida de estar arriba del podio cuando baja un poco la calentura del momento”.