Parecía que el Mundial se terminaba con una mueca en la cara Lionel Messi. El capitán de la selección había errado un penal y el partido estaba 0-2 ante Egipto pero apareció el corazón del campeón que dio vuelta el duelo a un 3-2 épico. Y, al final de esa montaña rusa de emociones, llegó el desahogo y el llanto del rosarino.

 

Argentina no solo estuvo abajo del marcador sino que estaba muy vulnerable en defensa. El partido fue adverso desde el inicio hasta el minuto 78.

Pero, tras la ráfaga de goles argentinos en apenas 14 minutos, se concretó la clasificación a los cuartos de final.

En el momento donde el árbitro francés François Letexier marcó el final del partido, la cámara se quedó con Messi. Llegaron los saludos y abrazos de sus compañeros. Cuando llegaron De Paul y Romero, ahí el capitán se quebró. 

De esta manera, la selección argentina quedó a un encuentro de meterse entre los cuatro mejores y disputar los ocho cruces posibles.