Rosario Central la pasaba mal en el inicio del partido. La altura en Quito le sacaba el aire y el equipo de Almirón no se hallaba dentro del campo. El resultado no tenía goles y faltaban emociones. Hasta que aparecieron. 

No fueron justamente acciones de riesgo fabricadas por los ataques, sino bloopers. Sin solución de continuidad, el Canalla pasó de una risa contenida al susto mayúsculo. 

Primero, Emanuel Coronel derrapó y se lo llevó por delante a Jorge Almirón, cuando fue al costado a buscar una pelota. Los suplentes que estaban detrás intentaban aguantar la carcajada. 

Luego, todos se paralizaron cuando Facundo Mallo le dio una pelota contra su propio arco a Jeremías Ledesma. El arquero, por suerte para los rosarinos, resolvió bien y el gesto técnico fue positivo. La sacó de taco casi desde la raya de gol.