El Estadio Gigante de Arroyito atraviesa el proceso de transformación más ambicioso de sus últimas décadas. Financiada mediante la venta anticipada de palcos por parte de los socios a cinco años, la construcción de la tercera bandeja ya superó los siete meses de ejecución física y promete cambiar radicalmente la infraestructura, la capacidad y la circulación del estadio auriazul.
Para comprender cómo se desarrolla el día a día de esta megaobra, Lolo Belloso, el hijo de Gonzalo, presidente de Rosario Central, realizó una recorrida junto a Lisandro Terré, referente de Higiene y Seguridad del proyecto, permite conocer la trastienda de la ingeniería que se despliega sobre la costa del Paraná.
La transformación del estadio comenzó a planificarse a finales de 2023 con los estudios de arquitectura e ingeniería, dando paso a los primeros trabajos en terreno entre diciembre y enero.
La primera etapa: relleno de la histórica pileta olímpica
El primer gran obstáculo logístico en el predio era la histórica pileta olímpica del club, una estructura de más de 100 metros de largo ubicada justo en el área donde debían operar los vehículos pesados.
"Acá más o menos donde estaba el camión, empezaba lo que era la pileta olímpica... Lo primero de la obra fue romper la pileta, rellenarla con hormigón, cemento y tierra para dejarla a nivel. Eso era imprescindible porque anteriormente tenías un pedazo de pileta en el medio del tránsito, lo cual era súper incómodo para traer los pilares y posicionar las grúas", explica Lisandro Terré.
Una vez nivelado el terreno, se habilitó el ingreso del equipamiento pesado a través de la Puerta 5. Por allí ingresaron dos grúas de gran porte (una de 150 toneladas y otra de 200 toneladas) y tres brazos elevadores de plataforma. El orden del montaje no fue aleatorio: se definió avanzar estrictamente en sentido de Norte a Sur.
"Comenzamos siempre de norte a sur por una cuestión de espacio. Las grúas se tienen que posicionar del lado más lejano del norte para ir viniendo hacia acá. Si lo hubiéramos hecho al revés, no habría forma de sacar las grúas al finalizar el montaje", señala el referente de seguridad.
Nivel por nivel: así se distribuye la nueva estructura
El edificio sobre el que se apoya la tercera bandeja tiene seis pisos pensados para ordenar todo el estadio. En la base, donde funcionaban los viejos vestuarios, se construyó un estacionamiento de tres plantas que abarca subsuelo, planta baja y primer piso.
Por encima, en los niveles 1 y 2, se diseñaron los nuevos pasillos de circulación. Estos conectan directo la planta baja con la primera y segunda bandeja actuales, lo que permite agilizar el ingreso y descongestionar rápido las salidas hacia la calle Avellaneda y la Puerta 5.
El tercer piso albergará un amplio lobby techado, ideado para emprendimientos gastronómicos, comercios o eventos del club. En los niveles 4 y 5 se ubican los palcos VIP, que combinan un espacio cerrado con un balcón exterior de butacas.
En el piso 5 destaca el sector reservado para Ángel Di María, ubicado justo sobre la letra "D" del estadio. La obra se corona en el sexto nivel con la flamante tercera bandeja, sostenida por 23 losas premoldeadas por sector.
Toda esta arquitectura tiene un objetivo central: agilizar los tiempos de evacuación. Al sumar tres grandes torres de escaleras (Norte, Central y Sur) y nuevos pasillos de egreso, la masa de hinchas se redistribuirá de forma pareja al terminar el encuentro. Esto evitará amontonamientos y permitirá vaciar el estadio de manera mucho más rápida y segura.
"Con esta obra vas a tener mucha más disponibilidad para moverte. Antes la Puerta 5 evacuaba únicamente la tribuna Río; ahora creamos vías para evacuar tanto hacia Avellaneda como por Puerta 5. Al contar con tres grandes torres de escaleras (Norte, Central y Sur), la gente se redistribuye. Siempre que tengamos más espacio y mejor disponibilidad para circular, se traduce directamente en mayor seguridad", explicó Terré.
Además, la obra marca un hito para la infraestructura deportiva del país: el Gigante de Arroyito se convertirá en el primer estadio de Argentina en contar con escaleras mecánicas para acceder a los sectores superiores, complementando los ascensores y las torres de escaleras tradicionales.
En cuanto al confort, las nuevas ubicaciones de la tercera bandeja contarán con butacas individuales rebatibles con respaldo, mientras que la fachada exterior lucirá un cerramiento integral en piel de vidrio.