La muerte de Jorge Messi conmocionó al mundo del deporte y a la ciudad de Rosario. En medio de las muestras de dolor e icónicas postales que se recuerdan sobre su figura, reaparece en la memoria un episodio reciente que reflejó la profunda unión familiar y la contención del entorno de la Selección Argentina: el partido de la fase de grupos del Mundial 2026 frente a Argelia en Kansas City.

Aquel encuentro disputado en el Arrowhead Stadium tuvo una carga emotiva particular. En un desarrollo cerrado y disputado, Lionel Messi convirtió el gol que abrió el marcador en el segundo tiempo. Sin embargo, lo que llamó la atención de las cámaras y del público fue la reacción posterior: el capitán corrió hacia el banco de suplentes para abrazarse entre lágrimas con sus compañeros y el cuerpo técnico.

El desahogo en la cancha estaba directamente vinculado al delicado estado de salud que atravesaba Jorge Messi por aquellos días, una situación que mantuvo en vilo al entorno familiar durante la estadía de la delegación argentina en suelo estadounidense.

El plantel nacional se mantuvo al tanto del cuadro desde el primer momento, convirtiéndose en un apoyo clave para el rosarino a lo largo del torneo.

Las declaraciones de Leo tras el partido

Luego del triunfo ante el conjunto africano, el propio capitán argentino hizo referencia al momento personal en la zona mixta del estadio, agradeciendo públicamente el gesto y el cuidado del grupo humano que lo rodeaba:

"Fue un gol muy especial por todo lo que estamos pasando como familia. Le quiero agradecer a mis compañeros y a todos en la Selección porque estuvieron encima mío en todo momento, dándome fuerzas a mí y a mi papá", expresó el 10 tras la victoria.

El recuerdo de aquella jornada en Kansas cobra hoy un valor central para entender los últimos capítulos de la relación entre el astro rosarino y su padre, quien lo acompañó desde sus inicios en la zona sur de Rosario hasta las máximas instancias del fútbol mundial.