Pedro Vásquez salió del estadio MetLife de New Jersey envuelto en un “sueño divino”, como él mismo lo definió. El domingo estaba en la tribuna justo detrás del arco cuando, casi como un milagro, cayó en sus manos la pelota que Lionel Messi lanzó por arriba del travesaño. Se la guardó bajo la ropa y la escondió en una bandera para salir de la cancha, en medio del festejo de la Roja por su segunda Copa América consecutiva. Y ahora dice que no aceptará ninguna oferta por el balón y que la guardará para su nieto.

“Fue algo increíble. Es un sueño divino. Imagínate, quedarte con la pelota del penal que falló Messi, es para no creerlo, pero es cierto, el balón me llegó a mí", contó Vásquez a medios chilenos.

Este agente inmobiliario de Antofagasta cuenta su historia sin poder creerlo todavía: “Tenía muchas ganas de venir a la final, pero una operación de una hija me lo impedía. Pero mi señora y toda mi familia me decía «andá, no seas tonto»”, detalló.

“Y bueno, llegué el sábado en la tarde y parece que no me equivoqué, porque si bien no llevo la copa a Antofagasta, me llevó la pelota del penal trucho del mejor del mundo", indicó Pedro, que además se declara fanático de Leo Messi.

Vásquez relató: “Vi que salió sobre el arco, rebotó en algún lugar y cayó a mis brazos. Me lo guardé bajo la ropa pensando que iba a llegar la policía, pero no pasó nada”. Para la salida, ocultó la pelota entre la bandera y se retiró sin problemas.

El fanático indicó que ha recibido muchas ofertas de compra, pero ha decidido rechazar todas. "No tiene ningún precio, el sentimiento no tiene precio. Va a quedar en mi casa como un tesoro", sentenció.

“Me vine sin entradas, ya que unos amigos que estaban acá me aseguraron que me iban a conseguir, y así no más fue. Creo que todo esto que pasó fue algo de arriba, no puedo creer tantas cosas buenas que me pasaron en tan pocas horas en New Jersey", explicó.