Lo que debía ser una tarde de pura tensión futbolística en el Gigante de Arroyito terminó convirtiéndose, al menos en el comienzo, en un espectáculo inesperado y cargado de risas. Apenas transcurrían diez minutos del primer tiempo entre Rosario Central y Tigre, por la 9ª fecha del Torneo Apertura, cuando un perro irrumpió en el campo de juego y se convirtió en el protagonista absoluto de la jornada.

El canino, con una vitalidad asombrosa, cruzó el verde césped a toda velocidad, obligando al árbitro a detener las acciones de inmediato. Lo que siguió fue una secuencia digna de un compacto de habilidades: el animal comenzó a correr en zig-zag, dejando literalmente "desparramados" a dos alcanzapelotas canallas que intentaron capturarlo sin éxito ante la mirada atónita de los jugadores.

Ante cada amague del perro y cada caída de los auxiliares, el público de Arroyito no tardó en reaccionar con el folclore habitual. Al ritmo de "¡Ole!", la multitud celebró las gambetas del inesperado visitante, transformando el fastidio inicial por la interrupción en una ovación colectiva que le puso color a la tarde rosarina.

El partido se mantuvo demorado por unos cinco minutos. Fueron momentos de pura desorientación para el personal de seguridad y los asistentes, quienes no lograban cercar al animal. Finalmente, tras varios intentos fallidos y algunas corridas más cerca de las áreas, el personal del estadio logró atraparlo y retirarlo del campo para que el juego pudiera reanudarse bajo los aplausos de los cuatro costados del estadio.