Lo que debía ser el cierre de un partido de alto voltaje en la Segunda División de España terminó en un escándalo protagonizado por un viejo conocido del fútbol argentino. Esteban Andrada, exarquero de Boca Juniors y actual figura del Zaragoza, sufrió un violento desborde emocional que dio la vuelta al mundo tras agredir físicamente a un colega.

El incidente ocurrió este domingo, en el minuto 98 del encuentro ante el Huesca (jornada 37 de LaLiga). Con el marcador 1-0 en contra del Zaragoza, el clima de tensión estalló cuando el árbitro decidió expulsar al guardameta mendocino por empujar a un rival en medio de un tumulto en el área.

Lejos de acatar la decisión arbitral y retirarse al vestuario, Andrada —quien ya estaba amonestado por protestas previas— perdió los estribos. Apenas vio la tarjeta roja, el arquero salió corriendo en busca de Jorge Pulido, capitán del Huesca, y le propinó un fuerte puñetazo en el rostro.

La acción desató una gresca generalizada en el campo de juego y obligó a la intervención de los cuerpos técnicos y la seguridad para calmar las aguas. La prensa española calificó el hecho como uno de los incidentes más graves de la temporada en el fútbol de ascenso.

Una sanción ejemplificadora

 

El futuro inmediato de Andrada en el arco del Zaragoza es sumamente sombrío. Según adelantó el diario deportivo AS, el informe arbitral reflejó la agresión directa después de la expulsión, lo que agrava considerablemente su situación ante el Comité de Competición.

Debido a la gravedad de la conducta violenta, el arquero argentino se expone a una suspensión que podría oscilar entre los 4 y los 12 partidos. De aplicarse la pena máxima, Andrada no solo se perdería el cierre del actual torneo, sino que también quedaría inhabilitado para el comienzo de la próxima temporada, dejando un vacío difícil de llenar para su equipo en un momento clave del año.

Más tarde, el Zaragoza publicó un video de Andrada donde el argentino se expresa “muy arrepentido” y se disculpa con Pulido: