El parate de este fin de semana le vino como anillo al dedo a Frank Kudelka, que no sólo tiene un par de valiosos días para seguir trabajando, sino que evitó por el momento enfrentar a Vélez, el mejor equipo de la Liga por estos días. Recién deberá vérselas con el equipo del Mellizo Guillermo el primer fin de semana de mayo, después de la que era, hasta el martes que se confirmó el paro de la AFA, la última fecha de la fase de grupos del torneo Apertura.
Ahora bien, ¿qué hace Kudelka por estos días? ¿Cómo mejora a un equipo sin cuerpo y alma que sucumbe ante la primera adversidad? ¿Y el potencial futbolístico? ¿Lo tiene?
Muchas preguntas, ninguna respuesta y una sensación muy fuerte. Hoy, la gran esperanza de Newell’s es la suerte del resto: Estudiantes de Río Cuarto y Aldosivi, fundamentalmente, y un grupo de equipos livianos que van a padecer la permanencia en la categoría al final del año.
La situación futbolística del club del Parque es desesperante. Y las posibilidades de mejorar, de hacerse competitivo, son muy escasas.
En medio de la oscuridad aparece una luz de esperanza: el primer tiempo del partido con Central. Es por ahí. Aunque parezca insólita la referencia, Newell’s mostró una actitud diferente en ese tramo del partido. El problema es que nadie desconocía que ante la primera adversidad, todo se derrumbaría. Y así sucedió.
Hoy, la gran esperanza de Newell’s es la suerte del resto: Estudiantes de Río Cuarto y Aldosivi, fundamentalmente
Es probable que el entrenador haya encontrado algo allí. En ese primer tiempo, un centrodelantero físicamente apto pudo sacar dividendos de los desacoples que suelen ofrecer los defensores canallas. No fue el caso de Ramírez.
Newell’s salió a jugar el clásico con la convicción de no negociar la actitud. Como corresponde. Es lo mínimo que se le puede pedir a un plantel. Pero la dupla Orsi-Gómez nunca lo consiguió.
Ese debe ser el primer mandamiento. Kudelka debe repartirse entre lo anímico y lo futbolístico para tratar de conseguir un equipo que, seguramente, no va a ser protagonista, pero debe poner en juego todo lo poco que tiene para sacarles ventaja a los rivales de estos tiempos.
Y los rivales de estos tiempos son Estudiantes de Río Cuarto, Aldosivi, Gimnasia de Mendoza, Atlético Tucumán, Banfield, aunque lo haya goleado, Sarmiento…
Es lo que hay, pero conocer las limitaciones puede ser el primer paso para torcerle el brazo a un destino que por momentos parece cruelmente escrito.
Ya lo dijo Kudelka después del clásico sin pelos en la lengua y con mucha valentía: “Estamos en el fondo del mar”.