La Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) resolvió aplicar una suspensión preventiva a Cristiano Ronaldo tras su retiro tempranero de la concentración del seleccionado antes del encuentro frente a Dinamarca. La medida disciplinaria se sustenta en el artículo 160, apartado 2, del reglamento de la entidad, normativa que prevé el apartamiento provisional ante episodios de inasistencia o abandono no autorizado de la delegación nacional.
El hecho se desencadenó a partir de una disputa entre el atacante del Al Nassr y el director técnico del equipo, Jorge Jesus, durante la última ventana de la Liga de Naciones. Tras permanecer en el banco de suplentes sin ingresar en el partido previo frente a Noruega, el delantero abandonó el predio del seleccionado. La sanción definitiva para este tipo de infracciones abarca períodos de inhabilitación de un mes a seis meses, junto a multas económicas fijadas entre 510 y 1.020 euros.
A través de un comunicado público, el jugador de 41 años asumió la responsabilidad por su conducta, ofreció disculpas a sus compañeros y a la afición, y reconoció que su rol de capitán agrava la falta cometida.
En ese texto, mencionó que obligó al entrenador a decir diversas frases en conferencia de prensa. Una de ellas era la siguiente: “Cometí un error al poner a calentar a alguien de la talla de Pelé o Maradona para luego no incluirlo en el partido”. Este incumplimiento fue tomado por el jugador como una segunda traición.
No obstante, el futbolista sostuvo que su reacción obedeció a un incumplimiento del cuerpo técnico respecto a un plan de dosificación física acordado al inicio del ciclo, sumado a diferencias sobre la versión pública del conflicto tras el encuentro disputado en Oslo.
Pese a la instancia disciplinaria en curso, Ronaldo confirmó que acatará la resolución final que determine la FPF y dejó abierta la posibilidad de retornar a las convocatorias internacionales una vez cumplida la sanción, sujeto a su continuidad deportiva y estado físico.