La semifinal del Mundial 2026 entre Francia y España sumó en las últimas horas un condimento extra fuera de la cancha. El partido que se jugará desde las 16, hora argentina, en el estadio de Dallas, quedó atravesado por una polémica política y diplomática después de los comentarios del expresidente español Mariano Rajoy sobre la selección francesa.

El cruce deportivo ya tenía tensión propia: Francia y España se juegan un lugar en la final de la Copa del Mundo y vienen de protagonizar una semifinal caliente en la Eurocopa 2024, cuando los españoles vencieron 2 a 1 a los franceses. Pero en las últimas horas, el foco también se trasladó a París, donde el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, coincidió con Emmanuel Macron durante una visita oficial.

Según informó la agencia EFE, la semifinal estuvo muy presente en las charlas informales durante la agenda de Sánchez en la capital francesa, donde participó de una reunión de la Coalición de Voluntarios y presenció el desfile militar del 14 de Julio. “Este tema despertó mucho interés en los corrillos”, confirmaron fuentes de la Moncloa, aunque sin dar detalles sobre el contenido de esas conversaciones.

La controversia se originó por una columna de opinión de Rajoy, publicada en el diario El Debate, en la que el exmandatario ironizó sobre la composición del seleccionado francés y sostuvo que Francia juega “sin franceses”. Sus palabras fueron cuestionadas de inmediato por representantes de los gobiernos de España y Francia, que las consideraron racistas y xenófobas.

Sánchez le respondió el domingo en la red social X con un mensaje directo, en el que rechazó la idea de medir la pertenencia nacional por el origen o el color de piel. “Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo”, escribió el jefe del gobierno español.

Del lado francés, no hubo una réplica personal de Macron a Rajoy, pero sí una respuesta fuerte de su gobierno. El canciller Jean-Noël Barrot afirmó que “Francia no tiene color de piel” y sostuvo que cualquier afirmación en sentido contrario es “estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas”. También hubo cuestionamientos de otros funcionarios franceses y de la Federación Francesa de Fútbol.

En París, sin embargo, Sánchez y Macron buscaron mostrar sintonía. Se saludaron con cordialidad y compartieron actividades oficiales en el marco de la agenda europea de defensa y apoyo a Ucrania. En una de las reuniones, estuvieron sentados codo con codo, en medio de los preparativos de la Coalición de Voluntarios para reforzar las capacidades antibalísticas de Europa.

Este martes, Sánchez también presenció desde la tribuna de honor el tradicional desfile militar por la fiesta nacional francesa en los Campos Elíseos. Allí participaron, junto a un despliegue récord de las Fuerzas Armadas galas, medio millar de efectivos internacionales de la Coalición de Voluntarios, incluidos 21 españoles y un caza F-18, como señal de respaldo europeo a Kiev.

La semifinal tendrá además un momento de homenaje. Antes del inicio del partido en Dallas se guardará un minuto de silencio, a pedido de Francia, por las víctimas del atentado yihadista de Niza del 14 de julio de 2016. La masacre, ocurrida durante las celebraciones de la fiesta nacional francesa, dejó 86 muertos y más de 400 heridos. La FIFA autorizó el homenaje y Macron agradeció públicamente el gesto.

Así, Francia y España llegan a una semifinal cargada de fútbol, memoria y política. En la cancha se definirá al primer finalista del Mundial. Afuera, la previa dejó una discusión que volvió a poner sobre la mesa el vínculo entre identidad nacional, inmigración y racismo en el deporte europeo.