Este martes Ignacio Malcorra volvió al Coloso y a enfrentar a Newell’s a muy poco tiempo de haber dejado Central para firmar con Independiente. Como no podía ser de otra forma, el volante no pasó inadvertido: fue blanco de silbidos e insultos de parte de los hinchas rojinegros. Algunos pocos se pasaron de rosca y le tiraron encendedores y hasta un pedazo de palo de escoba.
En Arroyito, Nacho se transformó en ídolo, para algunos, y en uno de los más queridos del plantel, para otros. Llegó en 2022 y al año siguiente fue clave en el equipo de Miguel Russo que se consagró en la Copa de la Liga 2023. Y dejó su huella en los clásicos: hizo dos goles para ganar –uno en el Gigante, de tiro libre, y otro en el Parque Independencia– y fue partícipe necesario de un gol de Facundo Mallo para ganar otro.
Entre otras cosas por eso, es amado por los canallas y nada bienvenido entre los leprosos, que esta noche se lo hicieron sentir desde el arranque al ex Unión, Lanús y Atlas de México. Todo empezó con insultos y silbidos, pero con el paso de los minutos, algunos hinchas escalaron y le arrojaron encendedores cuando tenía que ir a patear un tiro de esquina.
La situación empeoró después del 1-0 de Ávalos para el Rojo y, cuando Malcorra fue otra vez al banderín del córner, voló hasta un pedazo de palo de escoba. El árbitro Zamora detuvo el juego durante varios minutos y pidió la intervención del jefe del operativo de seguridad, en busca de calmar las aguas en las tribunas. Después, el partido siguió.
Lo cierto es que, en lo futbolístico y en su rendimiento, Nacho redondeó un buen partido hasta que lo reemplazaron, aunque parece todavía estar adaptándose a su nuevo equipo y compañeros, además de a la función que le pide el técnico Gustavo Quinteros, más de enlace que lo último hecho en el Canalla con Ariel Holan, quien lo ubicó de doble cinco.
La salida de Malcorra causó sorpresa en Central. No hubo acuerdo para la renovación del contrato, quedó libre el 31 de diciembre y, a los pocos días, firmó en Avellaneda.