En su regreso al Coloso, Newell’s rescató este martes un empate frente a Independiente por la segunda fecha del Torneo Apertura 2026. Fue 1-1 en el Parque Independencia. El Rojo se puso en ventaja en la primera etapa con un tanto de Gabriel Ávalos, pero Michael Hoyos, de palomita, lo igualó en una de las últimas acciones de la noche.
La apuesta de la dupla fue otra esta noche a partir del cambio de esquema y de romper la línea de tres/cinco en el fondo, con un doble cinco nuevo –Rodrigo Herrera y Gómez Mattar– y la posibilidad de ver a Acuña y Guch en posiciones más ofensivas que en el olvidable debut en Córdoba. A eso se le sumaba la presencia como titular de Cóccaro.
Eran razones para que se generara cierta expectativa entre los hinchas en el Coloso, aunque los primeros 25 minutos fueron trabados y poco jugados, al margen de cierto dominio rojinegro a la hora de presionar y no dejar jugar con comodidad al Rojo, que tuvo más la pelota.
Con esa parte del plan bien trabajada, porque no tenían mucha injerencia Malcorra, Abaldo o Ávalos, al tirarse atrás para pivotar, la carencia de Newell’s estuvo cuando tuvo que pensar en el arco de Rey. Los envíos largos al Zorro no dieron frutos, Luciano Herrera anduvo perdido y el balón pasó poco por los pies de Acuña.
Lo más peligroso había sido un disparo de media distancia de Fernández Cedrés. Hasta que a los 34 minutos, justamente dos de los que no estaban pensando, Malcorra y Ávalos, fueron artífices del 1-0 del Rojo.
Fue en un envío largo del arquero. El delantero bajó y la peinó para Nacho, que luego abrió a la izquierda para Abaldo; el extremo engañó a Méndez y le pegó al arco. Arias despejó hacia un costado, pero el rebote quedó algo corto y Ávalos, más atento que todos y a espaldas de Luciano, definió al gol con una especie de tijera, casi con la pelota cayendo al ras del piso.
Golpeado por el gol del equipo de Quinteros y pese al nerviosismo que se transmitía desde las tribunas, con el enojo puesto en el ex Central Malcorra, al que desde algunos sectores le tiraron encendedores y hasta un pedazo de madera que mantuvo el juego demorado unos minutos, la Lepra tuvo el empate en un cabezazo de Salcedo que salvó magistralmente Rey.
Sin juego asociado y con pocas luces para construir, Newell’s hizo de la pelota parada su arma más peligrosa. Tuvo un par de aproximaciones por esa vía que no terminaron bien y, derivadas de algunas de esas acciones, alguna que otra opción clara como un rebote que le quedó a Méndez, que definió desviado de zurda apenas pisando el área grande.
Lo que no hizo el Rojinegro esta noche fue resignarse ni negociar la entrega. Y, pese a las carencias ya contadas que no son nuevas, tuvo su premio a poco del pitazo final. Como tenía que ser, en una jugada enredada: el Rojo no la pudo sacar demasiado lejos, Núñez la metió al área de cabeza y Hoyos, uno de los refuerzos que entró en el segundo tiempo, convirtió el 1-1 de palomita ante las dudas de la defensa rival.