Rosario Central consiguió una victoria clave ante Sarmiento de Junín, pero el desenlace del encuentro estuvo lejos de pasar inadvertido. Las dos tarjetas rojas que recibió el equipo local durante el segundo tiempo desataron la polémica en el tramo final de un partido que el Canalla terminó ganando sobre la hora.

El conjunto de Jorge Almirón había comenzado en desventaja por el gol de Manuel García, a los cinco minutos, y consiguió el empate a través de Gastón Ávila, a los 28 de la primera etapa. Sin embargo, el desarrollo del complemento quedó marcado por las decisiones del árbitro Andrés Merlos.

La primera expulsión llegó a los 67 minutos y tuvo como protagonista a Renzo Orihuela. El defensor, que había ingresado poco antes, derribó a Enzo Copetti cuando el delantero de Central se escapaba hacia el arco. Merlos sancionó la infracción y le mostró la tarjeta roja directa. 

La segunda tarjeta roja también tuvo intervención del VAR. Santiago Salle recibió inicialmente una sanción que fue revisada y terminó con la expulsión del futbolista de Sarmiento, que dejó al equipo de Junín con nueve jugadores en el tramo decisivo. La decisión se produjo después de una acción considerada peligrosa por el cuerpo arbitral y aumentó el malestar del conjunto local. 

Con dos hombres más, Central adelantó sus líneas y fue en busca del triunfo. Cuando el empate parecía sellado, apareció nuevamente Ávila, a los 49 minutos del segundo tiempo, para marcar el 2-1 definitivo y desatar el festejo auriazul.

Un triunfo con consecuencias en la tabla

 

Más allá de las controversias arbitrales, los tres puntos tuvieron un valor importante para Rosario Central. El equipo de Almirón quedó en lo más alto de la Zona B y alcanzó la cima de la tabla anual, en la pelea por cerrar la fase regular como líder. 

La actuación de Merlos y, especialmente, las dos expulsiones seguramente serán uno de los temas de debate que dejará una noche caliente en Junín.