Medio vacío o medio lleno. Rosario Central sabrá como ver el vaso que este lunes le sirvió su visita a Córdoba, donde cosechó un punto cuando la tenía muy cuesta arriba pero a la vez se privó de llevarse tres por perdonar demasiado. Fue 2-2 con Talleres en el estadio Mario Alberto Kempes, por la 6ª fecha del torneo Clausura, luego de la dolorosa eliminación de la Copa Libertadores entresemana.
El equipo de Jorge Sampaoli ganaba 2-0 por un penal del uruguayo Agustín Álvarez Martínez en el primer tiempo y un gol de Valentín Depietri al comienzo del segundo. Ángel Di María fue figura con un doblete –el primero desde los doce pasos– para descontar y luego empatar.
El elenco rosarino no mereció irse al entretiempo en desventaja. No lució en su juego, es cierto, pero supo arrimar peligro al arco de Ezequiel Unsain, que desde allí comenzó a transformarse en figura.
El remate de media distancia fue un recurso recurrente –un par de Ángel Di María, Alan Rodríguez y hasta Ignacio Ovando probó– y también algunas llegadas a fondo donde se destacó una de Enzo Copetti que el ex arquero de Newell's sacó milagrosamente.
Pero Rodríguez fue también protagonista en la propia área cuando, promediando el primer tiempo, perdió una pelota y luego cometió una infracción que el árbitro Sebastián Martínez no dudó en cobrar como penal.
El uruguayo Álvarez Martínez lo pateó para el 1-0 de la T y para que respire Jorge Sampaoli, que llegó a esta fecha en la cuerda floja.
El arranque del complemento fue frenético. La tuvo otra vez Copetti y no pudo definir, a la vez que acusó una falta que hubiera sido penal, y en la réplica Depietri empujó un centro bajo el arco para aumentar la ventaja del local.
Lo que llegó después fue una destacable reacción de Central, que con más empuje que fútbol no acusó el golpe psicológico del 0-2, sino que, por el contrario, fue y fue. Así, llegó rápido el penal que facturó Fideo y que puso otra vez en partido el conjunto auriazul.
Jaminton Campaz, que le dejó su lugar de titular esta vez a Giovanni Cantizano, ya estaba en cancha y se hacía notar pero era Di María quien manejaba los hilos para el protagonismo canalla en el campo. Nadie se extrañó cuando, en ese escenario, llegó el empate tras una buena jugada colectiva por izquierda que definió el campeón del mundo tras un centro bajo.
No contento con esa remontada, el equipo de Almirón siguió buscando y contó con varias ocasiones para llevarse una victoria que mereció. Los 25 remates al arco contra los 6 de Talleres contrastan la superioridad que, finalmente, la visita impuso. Pero, a la vez, ponen de manifiesto la falta de contundencia del equipo rosarino.
Aún así, el punto le permite mantenerse en puestos de clasificación en la zona B del torneo Clausura, donde el sábado próximo recibirá a Gimnasia y Esgrima La Plata y luego sí, pensará en el clásico de la ciudad ante Newell's.