Intentando jugar a ser el entrenador de la selección nacional.
Con la formación para esta noche casi confirmada, nombre más, nombre menos, los once no serán una sorpresa. Habrá, como máximo, un par de titulares y el resto, la mayoría, alternativos. Con los nombres decididos, se pueden ensayar opciones y, sobre todo, tratar de determinar si alguno de los formatos es más adecuado que el otro para esta noche.
Cuando el equipo de Scaloni salga a la cancha en Miami por los 16avos de final, el viernes próximo, habrán pasado once días del triunfo sobre Austria, partido en el que estuvieron todos los titulares.
¿Es conveniente estar tantos días sin competir? ¿Es exagerado pensar que en ese lapso se pierde ritmo de juego?
Pueden existir respuestas a favor y en contra. Y en ambos casos contener argumentos convincentes.
El descanso puede ser más necesario que la continuidad dependiendo del desgaste de las dos primeras jornadas.
¿Hay necesidad de exponer a los amonestados en un partido que no tiene nada en juego?
Nadie conoce esas respuestas mejor que el entrenador y su cuerpo técnico.
Algunos indicios dio el mismo día de la clasificación. “La idea es darle la posibilidad de que jueguen a la mayoría, creo que lo merecen y siempre que el partido lo permita lo haremos”, dijo el entrenador tras la victoria sobre Austria.
En Qatar sucedió eso. Todos los jugadores de campo tuvieron al menos un puñado de minutos durante la Copa del Mundo.
El partido de esta noche aparece casi como un obstáculo en el camino hacia el verdadero Mundial, que comienza con los mata mata.
Es incómodo salir a la cancha para jugar por nada. Ni uno, ni otro, alterará su estatus tras los noventa minutos. Argentina será primero y Jordania será último.
Descanso absoluto para los que están un poco tocados, ritmo de partido, rodaje, para los que menos juegan y de paso algunos retoques tácticos, también llamado corrección de defectos, que no son tantos en realidad.
Eso sí, todos, pocos o muchos, fueron maquillados por la imponencia de Messi, que todo lo transforma.
Mientras Scaloni tenga claro qué es lo más conveniente, y hace años que lo tiene, todo lo demás es desecho.
Hasta el partido de esta noche.