Cuando aprender un oficio abre las puertas al mundo
Para algunos, la formación comenzó en una escuela técnica; para otros, en un Centro de Formación Profesional. En todos los casos, el aprendizaje fue mucho más allá del aula y los talleres: los llevó hasta Shanghái, donde esta semana representan a la Argentina en WorldSkills 2026, conocido como el Mundial de los Oficios.
Son cinco jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires que competirán en disciplinas vinculadas con instalaciones eléctricas, pastelería, construcción en seco, tecnología del automóvil e instalaciones sanitarias.
Llegaron a esta instancia después de superar diferentes etapas clasificatorias organizadas por la Agencia de Habilidades para el Futuro del Ministerio de Educación porteño junto con la Fundación Habilidades Argentinas. Durante los meses previos, realizaron entrenamientos intensivos para familiarizarse con las herramientas, materiales y condiciones que encontrarían en la competencia internacional.
El certamen reúne a jóvenes de más de 90 países y busca poner en valor las habilidades técnicas y profesionales vinculadas con distintos oficios y especialidades.
Cinco historias detrás de la competencia
Los representantes argentinos llegan a Shanghái con recorridos diferentes, pero atravesados por una misma característica: una formación que combina conocimientos teóricos con práctica.
Evando Samuel Amarilla, de 21 años, compite en Instalaciones Eléctricas. Egresó de la Escuela Técnica Otto Krause y continuó sus estudios en el Centro de Formación Profesional N.º 27. Actualmente trabaja en una empresa alimenticia, donde realiza instalaciones y calibración de sistemas automatizados y robotizados.
En Pastelería participa Azul Abril Domingos, de 22 años. Se formó en el Centro de Formación Profesional N.º 12 y creó su propio emprendimiento gastronómico, Jasmine's Sweets. En la instancia clasificatoria se destacó con un alfajor de autor elaborado con ingredientes regionales. Su preparación para Shanghái incluyó jornadas de entre ocho y diez horas, de lunes a sábado.
Con apenas 17 años, Juan Palma llega a la competencia en Construcción en Seco. Estudia en la Escuela Técnica N.º 14 Libertad, de Barracas, y encontró en uno de sus profesores no solo un referente para profundizar sus conocimientos, sino también a su entrenador. Durante su preparación trabajó especialmente sobre las técnicas y los tiempos de ejecución. Entre sus próximos objetivos aparece continuar sus estudios en Ingeniería.
Otro de los representantes que todavía está cursando la secundaria es Facundo Garmendia, de 17 años. Cursa el último año en la Escuela Técnica N.º 26 Confederación Suiza y competirá en Tecnología del Automóvil. Su interés por la mecánica comenzó acompañando a su padre en la reparación de vehículos. Después de superar una competencia interna en su escuela y obtener el primer puesto en su disciplina, comenzó la preparación internacional, con especial atención a las nuevas tecnologías aplicadas a los vehículos híbridos.
El quinto representante es Daniel Calizaya, formado en el Centro de Formación Profesional N.º 16. Competirá en Instalaciones Sanitarias. Durante el entrenamiento incorporó nuevas técnicas y herramientas, entre ellas el uso de una dobladora y el sistema de crimpeado. La preparación también incluyó el trabajo sobre aspectos vinculados con la concentración y el desempeño mental durante las pruebas.
La escuela técnica como punto de partida
Las historias de los cinco representantes muestran distintos caminos de acceso a la formación profesional. Algunos comenzaron su recorrido en la educación secundaria técnica y otros encontraron en los centros de formación profesional una oportunidad para desarrollar conocimientos específicos.
En ambos casos, la propuesta formativa está estrechamente vinculada con el hacer: utilizar herramientas, resolver problemas, trabajar con materiales concretos y aplicar conocimientos para obtener resultados.
La experiencia de WorldSkills lleva esa lógica un paso más allá. Los participantes deben demostrar sus habilidades en condiciones de alta exigencia y frente a jóvenes que recibieron formación en otros sistemas educativos y profesionales.
Para llegar hasta allí, los representantes argentinos atravesaron primero competencias locales y luego meses de preparación específica. Ese proceso también supone aprender a trabajar bajo presión, administrar los tiempos, incorporar nuevas tecnologías y revisar procedimientos.
Una experiencia que continúa después del Mundial
La participación en Shanghái no representa solamente una competencia para los cinco jóvenes. También puede convertirse en una instancia de intercambio con otros sistemas de formación y de acercamiento a nuevas herramientas y tecnologías.
En el caso de Juan Palma y Facundo Garmendia, además, el Mundial llega mientras todavía transitan la escuela secundaria. Ambos fueron recibidos antes del viaje por autoridades del Ministerio de Educación porteño, donde compartieron sus experiencias y el proceso de preparación.
La escena resume buena parte del recorrido: estudiantes que comenzaron aprendiendo un oficio en una escuela o taller y que ahora deben poner esos conocimientos a prueba en un escenario internacional.
WorldSkills pone así en primer plano una dimensión de la educación que suele quedar detrás de otras discusiones: aprender también es saber hacer. Y para estos cinco jóvenes, ese aprendizaje los llevó desde las aulas y talleres de Buenos Aires hasta Shanghái.