Más de 70 jóvenes comenzaron sus prácticas en distintos espacios culturales, en una propuesta que se extenderá durante diez meses e incluye una asignación económica de estímulo.
La actividad fue encabezada por la ministra de Cultura, Susana Rueda, junto a la presidenta de la Cámara de Diputados de la provincia, Clara García.
“Van a comenzar a transitar y vivir una experiencia hermosa que seguramente los transformará y cuando se vayan de acá se irán distintos”, expresó Rueda, quien destacó que la incorporación de jóvenes en los espacios culturales “enriquece” la gestión y forma parte de las políticas impulsadas por el gobernador Maximiliano Pullaro.
Por su parte, García deseó que la experiencia “los acompañe para siempre” y remarcó el valor de sostener políticas culturales que promuevan el encuentro en un contexto social desafiante.
Formación con impacto territorial
Las Residencias Culturales están dirigidas a jóvenes de entre 18 y 25 años y buscan brindar capacitación sostenida, nuevas miradas sobre el campo cultural y experiencia concreta en instituciones públicas. En total, durante 2026 participarán 220 jóvenes en distintas localidades de la provincia.
En Rosario, las prácticas se desarrollarán en el Museo Histórico Provincial Dr. Julio Marc, el Museo Provincial de Ciencias Naturales Dr. Ángel Gallardo, los Galpones 15 y 17, Plataforma Lavardén, el Museo del Deporte Santafesino y la Casa Arijón.
En Villa Gobernador Gálvez, los residentes se incorporarán a El Alero Nahuel Huapi y El Alero La Esperanza.
Voces jóvenes
Entre los participantes, Paula —artista circense— destacó el carácter transformador de la cultura a partir de su experiencia en funciones callejeras y en barrios de Rosario. “Cuando estás ahí te das cuenta de que la cultura es transformadora; por un momento las personas pueden dejar de lado una realidad hostil y disfrutar”, señaló.
Laureano, otro de los residentes, contó que se inscribió por recomendación de un amigo y sostuvo que la cultura funciona como un agente de encuentro en tiempos marcados por el individualismo. “Es donde más hace falta, para volver a unirnos”, afirmó.
Con una duración de diez meses, las residencias combinan formación, práctica en territorio y acompañamiento institucional. La iniciativa busca consolidar una política cultural que articule capacitación, experiencia profesional y compromiso con la comunidad.