El impacto de las diversas actividades humanas sobre el medio ambiente se está acelerando y dejando datos poco alentadores, como el que apunta que el 40% de la tierra del planeta está degradada, una problemática que, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), afecta a la mitad de la población mundial.

Los crecientes daños ocasionados por diferentes industrias, sobre todo aquellos derivados de la producción de alimentos, paradójicamente están atacando la capacidad de alimentar a una población cada vez más numerosa.

Las tierras degradadas, es decir, aquellas que han sido despojadas de recursos naturales, fertilidad del suelo, agua, biodiversidad, árboles o vegetación autóctona, se encuentran por todo el planeta.

Los sistemas alimentarios globales son responsables del 80% de la deforestación.

Esto se debe a que no solo se trata de los desiertos áridos, bosques tropicales que desaparecen por la deforestación o áreas cubiertas por la expansión urbana; sino además de regiones aparentemente "verdes" que son cultivadas intensamente o despojadas de vegetación natural.

Consecuencias durante los próximos 30 años


 

Cultivar alimentos en tierras degradadas es cada vez más difícil, ya que los suelos se agotan rápidamente y los recursos hídricos también. La degradación también contribuye a la pérdida de especies vegetales y animales, y puede agravar la crisis climática al reducir la capacidad de la Tierra para absorber y almacenar carbono.

Ya sea como consecuencia de la producción de alimentos o el consumo de otros bienes como la ropa, gran parte de la degradación es más visible en los países en desarrollo, pero la causa fundamental del consumo excesivo se da en el mundo rico, en donde hay mayor consumo de carne y la se descartan prendas de vestir con poco uso.

Gran parte de la degradación de los suelos es más visible en los países en desarrollo.

Si no se toman medidas urgentes para controlar esta situación, una superficie del tamaño de América del Sur pasará a estar degradada para el año 2050, según el informe Perspectivas Mundiales de la Tierra 2.

Ibrahim Thiaw, secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, declaró: "La degradación de la tierra está afectando a los alimentos, el agua, el carbono y la biodiversidad. Está reduciendo el PIB, afectando a la salud de las personas, reduciendo el acceso al agua potable y empeorando la sequía".

Inversiones para la restauración


 

Restaurar las tierras degradadas es posible si se cambian los métodos de cultivo por terrazas y curvas de nivel, se deja la tierra en barbecho o se hacen cultivos de cobertura nutritivos. También se pueden practicar la recogida y el almacenamiento de agua de lluvia o plantar árboles para evitar la erosión del suelo.

Aunque muchos agricultores no adoptan estas medidas para mantener sus niveles de producción, la ONU calcula que por cada dólar que se gasta en restauración se puede obtener un retorno de entre siete y 30 dólares en aumento de la producción y otros beneficios.

Thiaw pidió que los gobiernos y el sector privado inviertan 1.600 millones de dólares durante la próxima década para restaurar la salud de unos 1.000 millones de hectáreas de tierras degradadas, una superficie del tamaño de Estados Unidos o China.

Esto supondría solo una pequeña proporción de los 700.000 millones de dólares anuales que se gastan en subvenciones a la agricultura y a los combustibles fósiles, pero protegería los suelos, los recursos hídricos y la fertilidad del planeta.

El mundo exige más alimentos y mejores métodos de producción para alimentar a una población en crecimiento.

"Cada agricultor, grande o pequeño, puede practicar la agricultura regenerativa. No se necesita alta tecnología ni un doctorado para utilizarlas", dijo en diálogo con The Guardian.

Según el informe, la degradación de la tierra pone en peligro aproximadamente la mitad de la producción económica anual del mundo, es decir, unos 44.000 millones de dólares al año. Pero el beneficio económico de restaurar las tierras degradadas podría ascender a entre 125 y 140 billones de dólares al año, lo que supondría un 50% más que los 93 billones de dólares del PIB mundial registrado para 2021.

El informe Perspectivas Mundiales de la Tierra 2, que es el segundo de este tipo que se publica, ha llevado a la ONU cinco años de recopilación con 21 organizaciones asociadas y representa la base de datos más completa de conocimientos sobre la tierra del planeta hasta la fecha.