Una serie de hechos ocurridos en distintos países entre septiembre y noviembre de 1994 determinó que el 15 de noviembre haya sido instituido como Día Mundial del Cannabis Medicinal. Esto permitió comenzar a trabajar en un marco legal para profundizar la investigación sobre este cultivo con fines terapéuticos.

La sanción de la ley 27350/2017 referente al “Uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados” abrió el camino para el inicio de esta industria. Pero no sería hasta la firma del decreto 883/2020 que reguló el uso, acceso y cultivo de cannabis medicinal para mejorar las condiciones de consumo y potenciar el desarrollo en investigación que se fortalecería la relación del sector científico-tecnológico con el productivo.

Otro avance importante para el sector consistió en la reciente autorización por parte de la ANMAT de la distribución y comercialización del primer aceite de cannabis medicinal por parte de la empresa pública Cannava. A su vez, la Universidad de Buenos Aires firmó un convenio con la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame), para seguir avanzando con la investigación.

Aporte científico al sector privado

Un equipo de investigación del Instituto Leloir está desarrollando una herramienta informática innovadora para asistir a los avances en genética de cannabis medicinal en el país que tienen como objetivo el desarrollo de nuevos fenotipos. Se busca seleccionar ejemplares potencialmente valiosos a nivel molecular para programar la implementación de un plan de cultivo. Este trabajo se está llevando a cabo junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Oliveros (Santa Fe) y Canndico, una empresa de la misma provincia que se dedica a desarrollar nuevas tecnologías en la industria del cannabis.

El proyecto es uno de los 16 seleccionados por la convocatoria 2022 “Soluciones Innovadoras para Desafíos Software” que lanzó la Fundación Sadosky junto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. La iniciativa financia proyectos de innovación dinamizando el encuentro entre empresas y el sistema nacional de ciencia y tecnología. 

Esta iniciativa se organiza en dos líneas de trabajo: una es la investigación, donde se consolida una base de datos con todos los genomas de cannabis publicados a nivel internacional con proyección de crecer a medida que se conozcan más datos genómicos, tanto internacionales como nacionales. Esta base se irá enriqueciendo con información fenotípica a medida que los cultivos generen datos, de manera de asociar genes con las características observadas durante el desarrollo del cultivo. Siguiendo esta línea se están desarrollando herramientas bioinformáticas para el análisis de genomas. Esto contribuirá al diseño y selección de nuevas variedades.

El proyecto busca continuar mejorando los cultivos de cannabis para su aplicación en distintos tratamientos

La segunda línea del proyecto es el cultivo, que se lleva a cabo en los invernaderos del INTA Oliveros y cuenta con la aprobación ministerial correspondiente.

En el marco del Día mundial del Cannabis Medicinal, el ingeniero agrónomo y director técnico de Canndico, Tomás De Lorenzi, plantea que “el objetivo del proyecto es desarrollar nuevas variedades de cannabis para la Argentina y poder contribuir a un valor agregado dentro del país. La idea es hacer ensayos con distintos tipos de cultivos para ver cómo responden las diferentes genéticas a los tratamientos y brindarle esa información a los investigadores colaboradores del Instituto Leloir para su análisis”.

Por su parte, Cristina Marino-Buslje, investigadora del Instituto Leloir y directora del proyecto de bioinformática, agregó que “las herramientas desarrolladas permiten el análisis de grandes cantidades de datos, entre ellos la comparación de genomas y la búsqueda de variantes en genes que puedan proporcionar una ventaja al cultivo en alguna de sus facetas”. Asimismo, indicó que las características buscadas pueden ser “mayor producción de CBD, tiempo de floración o resistencia al estrés hídrico, por mencionar algunos ejemplos”. Tanto la empresa como el grupo de investigación coinciden en que lo importante de la genética que se está buscando consiste en ayudar a personas con diferentes patologías.

Ricardo Medel, director del área de Vinculación Tecnológica de la Fundación Sadosky comentó que “uno de los sectores definidos como estratégicos para el desarrollo del país es el de Salud. Es por esto que desde la Fundación apostamos a vincular grupos de investigación en bioinformática con empresas con la madurez tecnológica requerida para codesarrollar y adoptar estas plataformas en su proceso productivo a fin de generar soluciones novedosas que tengan impacto en el mercado y en la salud de la población.”

Para más info del proyecto: https://www.youtube.com/watch?v=GsU9w7GpRQ4

Claudio Pairoba es bioquímico, farmacéutico y doctor por la Universidad Nacional de Rosario. Master en Análisis de Medios de Comunicación y Especialista en Comunicación Ambiental. Miembro de la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario y la Red Argentina de Periodismo Científico. Acreditado con la American Association for the Advancement of Science (Science) y la revista Nature.

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