Comenzó la cuenta regresiva para el festejo del Tricentenario de Rosario y ya este jueves luce el nuevo color de la restaurada Catedral que dentro de poco también será el tono del Palacio de los Leones, que deja atrás su característico bordó. Los trabajos forman parte del ambicioso plan de restauración en la manzana histórica que incluye también la casa parroquial, el Palacio Municipal y el pasaje Juramento, con sus famosas estatuas de Lola Mora y la fuente.
Este jueves Rosario3 vio cómo empezaban a sacar los andamios de las obras de la Catedral y se aprecia el blanco grisaceo de la fachada renovada, que pronto será el color de toda la zona histórica. El objetivo de la Municipalidad es devolverle al Palacio de los Leones el aspecto original que tenía a principios del siglo XX y alinear su estética con la emblemática iglesia y el Correo Argentino.
Ya hace dos semanas cambiaron, en un trabajo artesanal, a mano, pieza por pieza, los adoquines de calle Córdoba, entre Juan Manuel de Rosas y Buenos Aires.
La Catedral es el edificio más antiguo de la ciudad y en 1997 fue declarado bien patrimonial de la Nación. Nació en el siglo XVIII como un pequeño oratorio, luego fue una pequeña capilla y en 1834 se proyectó ya un primer templo más sólido. En 1866, cuando Rosario ya había sido declarada ciudad, se planificó la construcción de un nuevo templo, que se terminó de construir en 1888. Esa es la Catedral que, aunque tuvo modificaciones a lo largo de los años, sigue en pie hoy.