Contar con un lugar que permitiera preservar la memoria de las Madres de la Plaza 25 de Mayo (Madres de Rosario) y de sus Hijos, siempre fue una materia pendiente. Quizás, esa sea la razón por la que ese patrimonio cultural e histórico es poco conocido para los rosarinos. Pero eso ya no será así, porque en breve, abrirá al público el Centro Cultural Madres de Plaza 25 de Mayo (CM25), un proyecto muy anhelado que verá la luz gracias a la solidaridad y el apoyo colectivo, que no cuenta con ayuda estatal.
“En 1985, cuando las Madres se constituyeron en Rosario, alquilaron una casa; después se mudaron a un departamento de pasillo, cuyo alquiler, en los 90, no pudieron seguir pagando. Desde entonces, nunca más tuvieron un lugar. Nunca pudieron conseguir ni siquiera una oficina”, cuenta en diálogo con Rosario3, Ana María Moro, militante de Derechos Humanos y de la Ronda de las Madres de Plaza 25 de Mayo, testigo y querellante en la causa Feced y presidenta de la asociación civil Centro Cultural Madres de la Plaza 25 de Mayo.
Y eso aspira a ser el nuevo centro cultural: “un lugar donde reunirnos a estudiar, programar, debatir, compartir, enseñar y aprender, sin posicionamientos partidarios, pero con un claro compromiso en la lucha por los Derechos Humanos de ayer, de hoy y de siempre”, dice la nota de presentación.
“No nos dimos cuenta de la importancia de tener un lugar para preservar la memoria de las Madres de Rosario y de sus Hijos, que es poco conocida. Todos estos años perdimos una gran cantidad de cosas (documentos, fotos, premios, regalos que recibieron las Madres) por no tener un lugar donde guardarlos; por eso, ya les pedimos a los hijos e hijas que nos hagan llegar lo que tengan de sus madres –que va a estar bien cuidado– para ir armando la muestra colectiva”, dice Ana.
En esa idea estaban, cuando una de las militantes de Derechos Humanos y de la Ronda de Madres, Alejandra Fracassi, puso a disposición de la iniciativa, mediante un comodato, parte del inmueble ubicado en Corrientes 987, Rosario, para que funcionara allí el Centro Cultural.
“A partir de eso, hace menos de tres meses, un grupo muy pequeño de Rondas –unas siete u ocho personas– decidimos ponernos a trabajar y pedir ayuda solidaria para poder avanzar. Después, el grupo se fue ampliando y somos muchos los que conformamos el proyecto”, explica Ana, y agrega que este mes de noviembre podrán realizar la inauguración. “No vamos a poder hacer una ceremonia en una sola hora, abierta al público, porque son muchas las personas que quieren conocer el lugar: historiadores, políticos, compañeros, hijos de las Madres, nietos, intelectuales, y el espacio tiene una capacidad limitada; pero vamos a organizar para que todos puedan pasar por allí, acercarse y conocerlo de a poco”.
El Centro Cultural incluirá muestras de fotografías, documentos, videos, objetos, premios y recuerdos que permiten reconstruir todos los años de militancia de las madres y sus familias, con el fin de mantener viva su lucha y su memoria. En esa tarea, ya están trabajando, ad honorem, un grupo de jóvenes, coordinados por la antropóloga Agustina Cinto. “Es todo fruto de mucho esfuerzo, creatividad y muy pocos recursos”.
“Queremos que sea un espacio abierto a la comunidad, a las escuelas y a la gente joven para que conozcan la historia tanto de las Madres, sus hijos e hijas, como también de los organismos de Derechos Humanos de Rosario. Es un proyecto que recién comienza. Tenemos muchos sueños. Con que podamos hacer la mitad de lo que estamos proyectando, ya sería todo un logro”, dice entusiasmada Ana María.