El arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, dijo que la habilitación de actividades religiosas al aire libre sin superar las 10 personas “es un paso adelante” de la restricción total pero añadió que se espera “un poco más” para las próximas semanas teniendo en cuenta el inicio del invierno.

“Nuestros templos son suficientemente altos y ventilados como para poder albergar más personas sin riesgos de contagio”, dijo el sacerdote en diálogo con el programa Todavía no es tarde (Radio 2) al ser consultado sobre el nuevo decreto de restricciones firmado por el gobernador Omar Perotti por la pandemia de coronavirus.

De acuerdo a las medidas anunciadas el viernes pasado, la provincia habilita actividades religiosas al aire libre sin superar las 10 personas “manteniendo la distancia mínima de 2 metros y el uso de barbijo en todo momento”.

“Es un pasito que se ha dado”, celebró Martín y luego recordó que “las parroquias han sido los lugares que mas han cuidado el uso del barbijo y el distanciamiento”.


“Vemos que es un paso adelante pero reclamamos más, esperemos que para el próximo fin de semana se pueda ir ampliando la cantidad de gente”, dijo el arzobispo y sugirió volver a la medida de un aforo del 30 por ciento.

“Entre el cura, el monaguillo y el que lee, el que canta y el que guía se cumple la mitad del cupo de 10 personas. Entiendo que son 10 asistentes mas allá de los que ejercen la función. Esperamos que las autoridades puedan tener un mayor diálogo”, añadió el titular de la iglesia rosarina.

También destacó que “de manera virtual hay mucha actividad, pero falta el encuentro presencial que es ineludible”.

Lenguaje inclusivo



 

Consultado sobre el lenguaje inclusivo, Eduardo Martín dijo que aunque todavía no tiene una posición elaborada sobre el tema, no le parece que se pueda imponer.

El lenguaje lo hace el pueblo que habla, después la academia lo va adaptando. Pero cuando el lenguaje se quiere imponer y forzar...”, dijo.

“(El lenguaje inclusivo) me parece forzado, a lo mejor las nuevas generaciones comienzan a hablar de una manera distinta. A veces quienes quieren usarlo, tienen cosas que se les escapan porque tienen que traducir todo el tiempo”, opinó.