Un equipo de científicos descubrió una nueva forma en que la vida podría obtener energía para sobrevivir en la oscuridad del espacio. Según su investigación, los rayos cósmicos podrían ser una fuente vital de energía para la vida en lunas heladas, como Europa y Encélado, y en planetas distantes como Marte.
De acuerdo al estudio publicado en el sitio especializado International Journal of Astrobiologystos, estos rayos cósmicos son partículas energéticas que se originan más allá del sistema solar y pueden penetrar varios metros bajo tierra en cuerpos planetarios sin campo magnético ni atmósfera densa.
La investigación sugiere que la vida microbiana podría existir en mundos que de otro modo serían demasiado fríos y oscuros para albergar vida. En Marte, por ejemplo, la biomasa máxima sostenible por rayos cósmicos podría ser de 110 millonésimas de gramo por centímetro cuadrado, mientras que en Encélado podría ser de 400 millonésimas de gramo por centímetro cuadrado.
La "zona habitable radiolítica" propuesta por los científicos podría existir en mundos que se encuentran fuera de los límites tradicionales de la zona habitable, donde las temperaturas son adecuadas para la existencia de agua líquida. Esto amplía las posibilidades de encontrar vida en el sistema solar y más allá.
Los científicos también sugieren que la radiólisis no tiene por qué ser la única fuente de energía en una luna o planeta. La vida podría obtener energía de diversas fuentes, como fuentes hidrotermales y la luz solar. La investigación incluso abre la puerta a la vida microbiana en mundos más lejanos, como Plutón y exoplanetas errantes que vagan por el espacio lejos de cualquier estrella.