Desde la implementación de la ordenanza de Alcohol Cero al volante en Rosario, en mayo de 2021, la normativa logró consolidar un profundo cambio cultural en la ciudad: la tasa de positividad en los controles vehiculares se desplomó de un 13% inicial a menos del 3% en la actualidad.
Para dimensionar el impacto. En 2014, los test anuales apenas rozaban los 10 mil con una positividad del 15%, mientras que en 2021 el índice se ubicaba en el 13%. Tras el debut de la ley, el quiebre se hizo evidente: en 2022 la positividad bajó al 10% y para 2024, con un salto exponencial a 51.078 inspecciones, los casos positivos cayeron al 2,36%.
La tendencia se replica también en un 2,52% de positividad sobre más de 52 mil controles en 2025, y un 2,59% durante el primer cuatrimestre de este 2026.
El secretario de Control municipal, Diego Herrera, trazó un balance positivo y destacó que, aunque la medida generó debates en sus comienzos, hoy los beneficios son incuestionables.
De acuerdo a los datos de la Secretaría de Salud Pública, los ingresos a las guardias municipales por siniestros viales bajaron de 4.047 en 2022 a 3.148 en 2025.
La reducción de la mortalidad es todavía más drástica. Mientras que hace una década Rosario lamentaba más de 90 muertes anuales en las calles, el año 2024 cerró con 27 decesos en efectores públicos, lo que representa una caída del 70%.
En sintonía, desde el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) confirmaron que los heridos por accidentes de tránsito pasaron de ocupar entre el 9% y el 10% de sus camas a representar apenas el 5,2% del total de pacientes asistidos.