Sabido es que las abejas son una especie esencial para el ecosistema porque su polinización permite la reproducción de innumerables plantas silvestres y cultivos esenciales. Pero también pueden resultar muy peligrosas, sobre todo en verano, cuando están más activas; y sobre todo de día, ya que no se mueven sin sol. Desde la Municipalidad destacaron su rol en el mantenimiento de la biodiversidad, pero señalaron que en contextos urbanos hay que tomar recaudos y desaconsejaron la apicultura particular.  

Consultado por Rosario3, Carlos Tasinato, responsable del área de Control de Vectores del municipio, explicó que a pesar de los múltiples beneficios de las abejas para el ecosistema, “en la ciudad, un panal siempre hay que intervenirlo” porque puede causar problemas a alérgicos y no alérgicos, casi por igual. En el primer caso, una sola picadura no tratada a tiempo puede desencadenar consecuencias gravísimas, incluso fatales; pero el ataque en enjambre a una persona no sensible también puede ser muy riesgoso por la cantidad de veneno que liberan entre todas. Tal fue el caso del operario sorprendido cuando trabajaba en una columna del alumbrado público en Fisherton este martes.

Por eso, ante la denuncia o de oficio, la Municipalidad retira los panales de los espacios y edificios públicos, sobre todo si están a la altura del cuerpo. No interviene, aclaró, en los domicilios particulares. También lo hace si hay enjambres, siempre que no sea más peligroso; por ejemplo, graficó, si están en la parada de colectivos donde se reúne mucha gente.

Tasinato diferenció panal de enjambre, aunque advirtió que ambos casos la recomendación es la misma: no acercarse ni hacer movimientos bruscos. “Panal es cuando hay una colonia ya instalada; y el enjambre es una situación de tránsito, cuando se mueven de un punto a otro”, precisó.

Los enjambres suelen ser más inofensivos porque al estar en movimiento tienen menos capacidad de reacción, ocupadas como están en trasladar su alimento. Con todo, Tasinato advirtió que aunque se trata de una cuestión pasajera, un enjambre puede estar en un mismo lugar al menos un día. Además, durante ese traslado también van perdiendo alimento y recuperando el reflejo de picar, de modo que hay que mantener la prevención y la distancia.

En esos casos, lo más efectivo es el humo porque lo perciben como un peligro del que tienen que huir.

“Hay que entender que dentro de la ciudad la intervención es de importancia sanitaria”, subrayó y desaconsejó la apicultura doméstica, en terrazas por ejemplo.

Ante un panal o enjambre en espacios públicos, contactarse al MuniBot o al 155 786 794.
 

Por qué hay tantas abejas en Rosario 
 

Consultada por Radio 2, la directora del Observatorio ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Graciela Klekialo, explicó que las abejas “suelen aparecer entre octubre y noviembre, cuando empieza a aumentar la temperatura y la floracion de muchas plantas y eso significa mayores posibilidades de alimento”.

Señaló que entre la primavera y el verano “empieza a aumentar la actividad de las abejas y la multiplicación de panales”.

Por su parte, Tasinato señaló que esta mayor presencia de abejas en Rosario puede estar relacionada con la oferta de alimento que brinda la ciudad, “con una variedad de flores mucho mas tiempo de lo que pueden encontrar en la vida ailvestre”. Además, apuntó que al no haber muchos alfarfares en la zona –más usados para la ganadería–, es posible que las abejas migren a la ciudad justamente en busca de comida.