El artista plástico, ingeniero y docente Mario Domínguez Teixeira, y su hijo Rodrigo Domínguez, cumplirán dentro de pocas semanas un anhelo que gestaban desde hacía tiempo: abrir la Casa Raúl Domínguez, un salón de exposiciones de la obra de aquel reconocido pintor del río Paraná que durante décadas engalanaba las paredes de La Fluvial. El público al que irá dirigido es escolar principalmente, ya que retoma el espíritu educativo de aquella Escuela Regionalista Infantil del pintor.
Obras de sus diferentes épocas y paisajes naturales de los humedales, así como de los países que recorrió en el mundo, serán exhibidos en este nuevo espacio cultural que abre en el corazón de barrio Martin, en pasaje Cajaraville 185, donde residió y pintó Raúl Domínguez durante décadas.
Tres generaciones de pintores coexisten desde ahora en esa casa, ya que Mario y Rodrigo, hijo y nieto de don Raúl, tienen sus talleres de arte. Ambos son pintores, Mario más inclinado hacia la pintura realista y surrealista, y Rodrigo también en el realismo figurativo y en su arte eterno de los tatuajes. “Las cosas se fueron acomodando solas, después de muchas dificultades, idas y venidas, y finalmente vamos a poder avanzar con el proyecto educativo que teníamos pendiente desde que mi papá vivía”, contó con emoción Mario, en un diálogo telefónico con Rosario3 a pocos días de inaugurar.
Las visitas a Casa Raúl Domínguez se realizarán desde marzo próximo pidiendo turno sin costo. Son guiadas (a grupos de hasta 30 personas) con muestra de video ilustrativo y charla posterior a cargo de Mario. Las temáticas que se abordarán, acordando previamente con los docentes a cargo, serán sobre la vida y obra de Raúl Domínguez; la problemática territorial de los humedales; la creciente, la bajante y la formación de islas; historia del Charigüé y sus escuelas; flora y fauna; costumbres y actividades de los isleños; pueblos originarios del litoral; costumbres de los isleños, sus mitos y su música.
También se podrá ver algunas piezas arqueológicas de quienes habitaron las islas, los pueblos originarios chaná y guaraní. Sobre esto, destacó: “Mi papá los encontró en 1965 en la isla Los Tres Cerros, y los exhibíamos en el museo. Yo sumé mucho acervo también de los guaraníes en islas entrerrianas y también correntinas, y me fui especializando, visité comunidades guaraníes en Misiones. Todas las piezas están registradas legalmente y tengo la custodia”.
El devenir de la segunda y tercera generación, y el pendiente de la casa
Mario Teixeira compartió sobre sus orígenes en los que indefectiblemente mamó desde la cuna el amor por el río y los humedales, y acompañó toda su vida a su padre: “Desde los pañales, viajé siempre con mi padre a pintar en la isla, y aprendí tallando la madera y haciendo cosas con el barro de las islas. Cuando me di cuenta ya sabía dibujar, aunque mi primer interés era la escultura”.
La de los Domínguez era una familia muy humilde, hasta que Raúl fue parte en la época de oro del arte y vendió muchas de las obras que exponía: “Gracias a las ventas de muchas obras, a mis ocho años tuvimos la casa propia, ahí en el pasaje Cajaraville. Los artistas exponían y vendían muy bien sus obras, hasta que fui viendo que esa época de oro para los artistas pasó. En ese tiempo el arte marcaba tendencia, y después dejó de hacerlo. Entonces decidí estudiar Ingeniería Civil (en la UNR) para poder mantenerme y mantener al pintor. Y pude hacer siempre las dos cosas, pintar junto a él, llevarlo en lancha a la isla, prepararle los materiales y el terreno, y en Ingeniería me dediqué a la docencia universitaria”.
En la docencia, Mario se dedicó especialmente a la problemática de los humedales del Litoral y los pueblos originarios, al punto que la UNR lo declaró honorario por esa dedicación. De hecho, realizó la base sobre la cual su padre pintó los famosos murales gigantes que estuvieron expuestos durante tantos años en La Fluvial hasta el año pasado.
“Cuando murió mi padre, heredé esta casa y comencé ya entonces con la idea de convertirla en museo de sus obras”, recordó, y aseguró que el acervo de obras de Raúl Domínguez es muy vasto, no solo óleos, también acuarelas y dibujos. “Son tantos cuadros que vamos a tener que hacer muestras itinerantes en caballetes para ir rotando cada tres o cuatro meses. Van a estar sus famosas obras de las islas entrerrianas, pero también las que pintó en sus viajes en Méjico, Ecuador, Antártida, países europeos”, adelantó.
Aemás de los recorridos para instituciones educativas sobre las obras de Raúl, se podrá conocer los talleres donde trabajan su hijo y su nieto. Habrá talleres de dibujo para niños y adultos, con visitas mensuales a los humedales. Además de Mario, como se comentaba al comienzo de esta nota, su hijo Rodrigo es parte del proyecto de la Casa Domínguez. Sobre su participación, Mario destacó: “Este proyecto nos une como padre e hijo. Rodrigo es, además de tatuador, un muy buen pintor de estilo realista y figurativa, y tiene futuro. Y él va a dar los talleres de dibujo”.
No es muy común que haya tres generaciones de artistas que sigan el legado de compromiso con el arte, y en este caso con el hábitat litoraleño y humedal que los circunda. “La pintura de la naturaleza se me fue metiendo en el pincel y el lienzo, a partir de mi propia experiencia desde chico, y también de los ocho años que residí en Misiones y de mi infancia con mi papá en las islas”.
El proyecto educativo y un museo que fue mutando
El Museo del Paraná y las Islas fue fundado por el pintor Raúl Domínguez en 1969, y contó con muestras del pintor del río durante más de cinco décadas, en la Estación Fluvial de Rosario. Allí también funcionaba cada semana y de forma gratuita la Escuela Regionalista Infantil. “La escuela era un taller que brindó mi padre a todos los chicos que quisieran, para que aprendan a pintar y dibujar, y cruzábamos para que pinten en las islas”, recordó sobre aquel gran proyecto educativo dentro del propio museo.
Consultado sobre cómo y por qué funcionó allí tantos años, Mario confió: “Mi papá tenía un amor especial por las islas y el puerto, ya que su papá Ramón clavó todos los pilotes del puerto. Así que Raúl y sus hermanos siguieron siempre vinculados con la zona portuaria rosarina. Cuando yo era chico, mi papá vio que La Fluvial estaba medio 'pelada' y no había mucho para recorrer en esa zona del parque. Fue así que pensó cómo mejorar el lugar con murales, y le dieron un espacio, que es donde él inauguró en 1969 el Museo del Paraná y las Islas, inspirado en el museo del pintor Benito Quinquela Martín (colega que lo bautizó como el pintor del río), para mostrar también sus obras. Fui subdirector desde 1981 hasta que mi padre murió y desde entonces lo dirigí”.
En 2024 desde el Enapro pidieron a Mario y su familia que retiraran el museo. Lejos de quedarse sin proyecto, encontró la forma de reabrir el museo, esta vez al otro lado del río, en el terreno amado por su padre. El centro cultural llamado Isla Charigué, donde pintó tanto tiempo junto a su padre fue el lugar elegido. Pero con la bajante del río, no podía llegar con los contingentes escolares en embarcaciones y en el último tiempo debió mudar este mismo proyecto hacia otro predio en las islas entrerrianas, puntualmente en La Invernada, en el parador El Bodegón. Este es desde entonces el Museo de Sitio “El Paraná y las Islas”.
“Decidí armarlo adonde siempre cruzábamos, y ya lo visitaron alrededor de 40 escuelas. Pero la bajante del último tiempo hizo que se dificulte cruzar con embarcaciones. Así que en 2025 decidí pasar el proyecto de visitas al parador El Bodegón donde hay exposición con cuadros de mi padre. El centro cultural del Charigué permanece intacto, y, por otra parte, finalmente logré armar la Casa Domínguez en el pasaje Cajaraville, donde estará otra gran parte del acervo de mi padre”.
Todo forma parte del “Proyecto educativo Humedales del río Paraná”, declarado de interés por el Ministerio de Cultura de la Nación, por la Legislatura de Santa Fe, el Concejo de Rosario y la Municipalidad de Victoria. Un proyecto pedagógico con contenido artístico cultural que aborda la problemática territorial, interpretando las acciones y el comportamiento del río sobre la región, su influencia sobre los actuales habitantes, con una mirada interpretativa y crítica y por sobre todo con la forma de ver el mundo que plantean los pueblos originarios que fueron parte de esta región.
Estas visitas se continúan organizando con instituciones educativas. Contacto para consultas y turnos, con Mario Domínguez Teixeira, al celular 341 5 479495.