El CEO de la firma tecnológica Meta, el multimillonario estadounidense Mark Zuckerberg, fue interrogado sobre si su empresa diseñó intencionalmente sus plataformas para volver adictos a los usuarios cuando subió al estrado este miércoles para declarar en un juicio civil histórico por las denuncias de que las redes sociales perjudican a los niños. Su testimonio marca la primera vez que Zuckerberg responde por estas acusaciones ante un jurado.
Zuckerberg ingresó por la puerta principal del tribunal superior de Los Ángeles alrededor de las 8.30 (hora local), pasando junto a una multitud de padres, periodistas y miembros del jurado que también esperaban para entrar. No respondió a una pregunta sobre cuál sería su mensaje para los padres que sostienen que sus hijos fueron dañados por las redes sociales, publicó CNN.
Padres que aseguran que sus hijos resultaron perjudicados o murieron como consecuencia de las redes sociales viajaron desde distintos puntos del país del norte para asistir. Afirman que la audiencia representa un momento crucial de rendición de cuentas para Meta tras años de preocupaciones sobre la seguridad de los jóvenes en sus plataformas Facebook e Instagram.
Casi una docena de padres se reunieron y se tomaron de las manos frente al tribunal antes de la llegada de Zuckerberg.
Meta, al igual que YouTube (propiedad de Google), está acusada de diseñar deliberadamente funciones adictivas que atrajeron a una mujer –hoy de 20 años– cuando era niña y dañaron su salud mental. La demanda presentada por la joven, identificada por su abogado como “Kaley”, y su madre es la primera de más de 1.500 causas similares que llega a juicio. Meta negó las acusaciones.
El miércoles, Zuckerberg fue interrogado sobre si niños menores de 13 años tienen acceso a Instagram. La aplicación exige técnicamente tener 13 años para registrarse, y Zuckerberg afirmó que los menores de esa edad “no están autorizados a estar en Instagram”.
Pero el abogado de la demandante, Mark Lanier, exhibió un documento interno de 2015 que estimaba que más de 4 millones de usuarios de Instagram eran menores de 13 años, lo que —según ese informe— representaba “el 30% de todos los niños de entre 10 y 12 años en Estados Unidos”. Lanier sostuvo que la demandante, que hoy tiene 20 años, empezó a usar Instagram a los 9.
Lanier señaló que recién en diciembre de 2019 Instagram comenzó a pedir a los nuevos usuarios que ingresaran su fecha de nacimiento al registrarse; anteriormente solo les solicitaba confirmar que eran mayores de 13. En agosto de 2021 la plataforma empezó a pedir a los usuarios ya existentes que aportaran su fecha de nacimiento si no lo habían hecho antes, como parte de una iniciativa de seguridad para jóvenes.
Eso significa que a Kaley no se le preguntó su edad en absoluto cuando se sumó a la plataforma.
Zuckerberg dijo que en 2019, antes de que se implementara la política de la fecha de nacimiento, existía “cierta preocupación en torno a la privacidad”, pero consideró que con el tiempo adoptaron la política correcta.
El abogado querellante Lanier afirmó que Kaley a veces utilizaba Instagram “durante varias horas al día” y que en una ocasión estuvo en la plataforma más de 16 horas en un solo día, pese a los intentos de su madre por limitar su uso. La joven sostiene que las funciones adictivas de la aplicación la llevaron a desarrollar ansiedad, dismorfia corporal e ideas suicidas, y que sufrió acoso y sextorsión en Instagram.
Un vocero de Meta señaló que “discrepan firmemente” con las acusaciones de la demanda y que están “seguros de que las pruebas demostrarán nuestro compromiso de larga data con el apoyo a los jóvenes”. El abogado de la empresa argumentó que fue la difícil situación familiar de Kaley, y no las redes sociales, lo que provocó sus problemas de salud mental. YouTube también rechazó los señalamientos.
“La cuestión para el jurado en Los Ángeles es si Instagram fue un factor sustancial en los problemas de salud mental de la demandante”, dijo un portavoz de Meta en un comunicado previo al testimonio de Zuckerberg. “Las pruebas –agregó– mostrarán que enfrentó muchos desafíos significativos y difíciles mucho antes de usar redes sociales”.
En un momento dramático a última hora de la mañana, la jueza Carolyn B. Kuhl advirtió enérgicamente a cualquier persona en la sala del tribunal que no usara los lentes de inteligencia artificial de Meta.
"Si sus gafas están grabando, debe quitárselas", dijo la magistrada. "Este tribunal –agregó– ha ordenado que no se reconozca la cara del jurado. Si lo ha hecho, debe borrarlo. Esto es muy grave".
La advertencia fue recibida con silencio en la sala del tribunal.