Agostina Páez, la abogada santiagueña que regresó a la Argentina después de haber permanecido casi tres meses retenida en Brasil por una causa por injuria racial, habló públicamente sobre el video en el que se ve a su padre repitiendo los gestos racistas por los que ella estuvo detenida en el país vecino. “Me quería morir. Muchas veces siento que soy la mamá de mi papá”, expresó en una entrevista con un canal de streaming.

Según relató, al ver esas imágenes sintió una mezcla de vergüenza, enojo e incredulidad. Dijo que no pudo entender por qué su padre hizo algo así después de todo lo que ella atravesó en Brasil y contó que él le pidió perdón por mensaje. Aunque valoró el acompañamiento que le dio durante el proceso, aclaró que suele tener reacciones con las que no coincide “para nada”.

Páez repasó además cómo comenzó el expediente en su contra. Dijo que primero recibió una notificación por WhatsApp que creyó falsa, pero después llegó otra en la que se le informaba que debía presentarse en una comisaría por una acusación de injuria racial. Una vez allí, le comunicaron que no podía salir del país y que debía usar una tobillera electrónica. Fue en ese momento, contó, cuando vio el video del episodio investigado. “Tuve una crisis”, recordó.

La joven explicó que en un principio no pidió disculpas porque su primer abogado le recomendó no hacerlo. Más adelante cambió de defensa y, con una nueva estrategia legal, decidió pedir perdón de inmediato. También relató que tomó verdadera dimensión de la gravedad del caso cuando supo que la Fiscalía le atribuía tres hechos distintos, con penas mínimas de dos años cada uno, y que incluso llegó a existir una orden para que fuera a prisión, que después quedó sin efecto por un hábeas corpus.

Durante la entrevista, también confirmó que en Río de Janeiro mantuvo un encuentro con la esposa de Juan Darthés, quien le transmitió apoyo, y dijo que Patricia Bullrich se contactó con ella durante el proceso. En cambio, aseguró no saber si hubo gestiones diplomáticas del gobierno argentino para su situación judicial.

Páez contó además que durante el juicio les pidió disculpas personalmente a las personas afectadas por el episodio ocurrido en un bar y señaló que algunas aceptaron ese gesto y otras prefirieron retirarse. Ya de regreso en el país, dijo haber recibido amenazas de muerte y mensajes intimidatorios dirigidos también a su hermana.

En el tramo final, dejó una reflexión sobre el trasfondo del caso. Afirmó que en la Argentina muchas veces se invisibiliza el racismo, pero consideró que lo sucedido puede servir para abrir una discusión social más amplia. También sostuvo que no considera injusta su detención: “Es una ley que hay que cumplir. He actuado mal, he pedido perdón y voy a pedirlo mil veces más”.