Al menos 53 personas murieron este sábado por la noche en el naufragio del ferry MV Barima frente a las costas de Guyana. Decenas de personas aún permanecen desaparecidas y crecen las sospechas de que la embarcación viajaba con muchos más pasajeros de los permitidos. A bordo, habría habido 179, pero creen que podrían ser incluso más y que ese sobrepeso podría haber explicado el propio naufragio, junto a la fallas de controles. El presidente de Guyana, Irfaan Ali, afirmó que ahora su prioridad es ofrecer "consuelo" a los familiares y amigos de la víctimas.

Según informó EFE, el gobierno confirmó este martes que la cifra de víctimas fatales ascendió a 53,  26 de los cuales ya fueron identificados.

El primer ministro de Guyana, Mark Phillips, precisó que el ferry zarpó aproximadamente a las 15.15 hora local (19.15 GMT) del sábado y la torre de control de Timheri recibió la llamada de socorro de la embarcación aproximadamente a las 23.01 hora local (3.01 GMT), lo que provocó la activación inmediata de las medidas de respuesta de emergencia.

En un primer momento se informaron 133 pasajeros, pero Phillips elevó el número a 179, después de revisar las imágenes grabadas durante el embarque del ferry.

En este contexto, la Asociación de los Pueblos Amerindios (APA, en inglés), que representa a los indígenas de Guyana, y la oposición política, pidieron este martes la renuncia del ministro de Obras Públicas, Juan Edghill, por el suceso.

Por su parte, Edghill afirmó que el MV Barima estaba equipado con 250 chalecos salvavidas y seis balsas salvavidas inflables, de conformidad con sus requisitos de seguridad, cuando realizaba el trayecto, que dura cerca de 16 horas, y es una de las opciones más económicas para el transporte de mercancías y personas en Guyana.

El barco se dirigía desde Georgetown, la capital guyanesa, a Port Kaituma, una localidad ubicada en el interior selvático del país. Para llegar allí, el ferry debía navegar primero por el océano Atlántico y luego remontar un río hasta su destino final.