Un avión del Departamento de Defensa de Estados Unidos aterrizó en el Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas de Ushuaia poco después de las 11 de la mañana del domingo. El hecho ocurrió tres días después de la polémica intervención del puerto local por parte del gobierno de Javier Milei.

La aeronave, un Boeing C-40 Clipper operado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, permaneció dos días en Buenos Aires antes de dirigirse a la capital fueguina. Ningún funcionario argentino dio explicaciones sobre los motivos del vuelo, ni sobre la identidad de tripulantes o pasajeros, lo que llamó la atención puesto que este avión suele usarse para visitas oficiales de altos mandos civiles o militares.

Según publicó Clarín, la oficina de prensa de la Embajada estadounidense indicó que a bordo del avión viajaba una delegación de congresistas bipartidistas, miembros del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de EE. UU.

Al respecto, indicaron que la agenda del viaje “incluye reuniones con funcionarios gubernamentales y actores clave para abordar la degradación de entornos naturales, la tramitación de permisos para la gestión de minas y residuos, el procesamiento de minerales críticos, la investigación en salud pública y la seguridad médica”.
 

De Maryland a Ushuaia, un vuelo misterioso
 

Según se desprende de información tomada de portales de seguimiento satelital, el avión despegó de la Base Conjunta Andrews, en Maryland, Estados Unidos, el jueves 22 de enero, el mismo día de la intervención del puerto de Ushuaia.

El viernes 23 hizo una parada de más de dos horas en San Juan de Puerto Rico, desde donde voló directamente hasta el Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires, al que llegó en la mañana del sábado. Esa fue la última escala antes de partir hacia Ushuaia el domingo por la mañana.

 La aeronave es un Boeing C-40 Clipper operado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

La aeronave opera bajo el código de llamada RCH del Comando de Movilidad Aérea de Estados Unidos. Se lo considera una suerte de “oficina en el cielo”, ya que está equipado para comunicaciones encriptadas y cuenta con áreas de descanso acordes a pasajeros distinguidos, como altos mandos militares o del gobierno.

Un aterrizaje inquietante

El puerto de Ushuaia, un sitio clave para la logística antártica, el comercio marítimo y la proyección argentina en el Atlántico Sur, fue intervenido por el Gobierno el jueves pasado, lo que provocó la desvinculación de decenas de trabajadores y generó un gran escándalo en la ciudad.

Las autoridades de Tierra del Fuego consideraron esta medida un avasallamiento al federalismo y expresaron sus dudas sobre las motivaciones del Ejecutivo nacional. El gobernador Gustavo Melella y senadores como Cristina López y Pablo Blanco expresaron alarmas por posibles concesiones a Estados Unidos, en relación con la base naval integrada en construcción en la ciudad.

En este contexto, este domingo la CGT Regional Ushuaia emitió un comunicado repudiando el aterrizaje del avión estadounidense, interpretado como un atropello a la soberanía. El texto cuestiona la coincidencia con la intervención del puerto y contactos con autoridades estadounidenses, y exige transparencia ante la falta de informes oficiales.