Una de las características más salientes del modelo económico de Javier Milei es la apertura indiscriminada de importaciones, que les abre la puerta a productos extranjeros de los más variados tipo, gama y valor. Y una de las cadenas de producción nacional más tensionada por este aluvión de bienes producidos fuera de los límites de nuestro país es la de los electrodomésticos, con síntomas cada vez más graves: fábricas que bajan rotundamente su producción, cesantean o despiden trabajadores, deciden mudarse a tierras más amables o directamente bajan las persianas, al igual que los comercios de retail.

Y cuando se dice ‘importación indiscriminada’, se hace referencia a una absoluta falta de control de la legalidad en el ingreso y a los estándares de calidad del producto final y sus componentes. Por ejemplo, según la Cámara de Fabricantes de Ventiladores, Estufas, Planchas y Afines (Cafavep), hubo operadores de mercado exterior que combinaron subfacturación, venta de productos sin certificación y falsificación de certificados de seguridad, prácticas ilegales que además de configurar una competencia desleal, claramente son un delito.

Todo eso, combinado con el impacto en la caída del consumo que afecta desde hace un tiempo a las clase media y baja argentinas, constituye un escenario más que preocupante para un sector que hace malabares para seguir existiendo.

Los problemas del “compre chino”

Así como está empezando a suceder con los autos chinos, que irrumpieron en el mercado con alta tecnología y precios tentadores pero presentan serios problemas en su reparación por falta de repuestos, a los productos electrónicos y de línea blanca que llegan desde Asia les ocurre lo mismo: tientan con un precio mucho menor, porque sus costos de producción son mucho más bajos que los argentinos (del trabajo y de la materia prima), pero si se rompen es muy difícil repararlos.

Miguel Carbone es técnico en electrónica y lleva 42 años siendo service oficial de marcas nacionales de electrodomésticos. Él no tiene dudas: aunque lo extranjero salga más barato, acabará costando más caro. “Hoy veo una enorme competencia con estos productos y obviamente por una cuestión de precios todo el mundo los va a elegir, pero se están equivocando”, dijo sin dudar.

“Primero, porque serán más baratos pero a la larga vas a tener más problemas: una, porque no son tan confiables como te dicen. Y otra porque no hay repuestos: momentáneamente no están llegando al país. Entonces, aunque les cuesta menos, los clientes se encuentran con el problema de que si se rompen o presentan un problema no los pueden arreglar y tienen que comprar uno nuevo. Y ahí deciden volver a los productos de primera marca de industria nacional para tener algo bueno”, declaró en Punto Medio (Radio 2).

“Y segundo porque nos están bajando nuestra producción nacional: vemos que hay muchas fábricas que están cerrando por culpa de la entrada de ese aparato que llega de afuera. Sería muy bueno en estos momentos que las autoridades defendieran el producto nacional: nuestro producto es de mejor calidad y de mayor durabilidad. Y aunque por supuesto que pueden tener sus inconvenientes, podemos encontrar repuestos y repararlos”, añadió.

La cadena del electrodoméstico, tensionada por la apertura de importaciones.

¿Todo lo chino es malo?

Ante la consulta sobre el estándar de calidad de los electrodomésticos de línea blanca provenientes del gigante asiático, Carbone admitió que “no todo lo chino es malo: te puede tocar un producto importado que te dé resultado y lo puedas tener quizás un par de años. Pero a la larga te va a ocasionar un problema porque no hay respaldo de nada”.

“Yo creo que si ese producto que entra sigue teniendo esa baja calidad, la gente se va a terminar dando cuenta de que no es bueno y va a volver al producto tradicional que hacemos acá, algo que sería bueno para que nuestra producción siga funcionando”, agregó.

Una de las razones que esgrime el gobierno para abrirle de par en par las puertas a las importaciones es el control de precios: ahora ningún monopolio u oligopolio nacional se aprovechará con importes desmedidos y ganancias siderales a costa de los bolsillos de la gente, como sucedió con algunos sectores tiempo atrás. Carbone no cree que eso haya sucedido con la industria nacional de electrodomésticos: “Los productos nacionales pueden ser caros, pero son de primer nivel. Están preparados para tener una duración mucho mayor que la de otras marcas que llegan de afuera. A su vez tienen todo un respaldo que viene de fábrica y que se puede consultar, algo que con las marcas extranjeros no sucede”.

Los productos nacionales tienen un promedio de vida de 20 a 25 años. Esos 40 años que antes duraba la heladera Sian ya no existen: los tiempos de durabilidad han bajado casi a la mitad. Pero no es que se estén usando insumos de baja calidad; influyen muchas cosas: la cuestión atmosférica, el clima, si hay humedad o no, etcétera. Como tienen muchos componentes electrónicos, por ejemplo, con la humedad se producen fallas. Si hay baja tensión también pueden tener inconvenientes. Pero más allá de eso, es un producto confiable que vas a tener en un promedio de unos 20 años. Y si tenés un problema, lo reparás y lo volvés a usar”, razonó.

Ante la pregunta acerca de si recordaba alguna época similar de entrada de productos extranjeros al país, se remontó a la década del ’80 pero estableció diferencias: “En el año 1980 y hasta 1985 más o menos, en la empresa en la que trabajaba recibimos productos italianos: entraban heladeras y lavarropas con la marca de Phillips. Pero la calidad era muy buena, tenían una buena duración y se había estructurado todo como para que tuviéramos repuestos y los pudiéramos reparar. Pero no tienen nada que ver con la calidad de los productos que están entrando de afuera ahora”.

Y cerró con una recomendación: ‘compre argentino’: “Por supuesto que la tentación por el precio de estos productos chinos es grande, pero estás comprando algo que es casi descartable. Vos lo compras mucho más barato pero una vez que se te rompe, lo tenés que descartar. Nosotros no lo aconsejamos. El producto nacional es más caro, pero tenemos repuestos, services y te pueden atender tu garantía. En cambio, a los aparatos importados todavía no sabemos quiénes los van a atender ni cómo”.