La Municipalidad de Rosario concretó una millonaria inversión para garantizar la provisión de medicamentos básicos en los 50 centros de salud que componen su red pública. La medida se llevó a cabo para dar respuesta a dos grandes problemáticas actuales: el recorte sostenido de los envíos que realizaba el gobierno nacional y un crecimiento importante en la cantidad de personas que se volcaron al sistema de salud público en la provincia de Santa Fe. La secretaria de Salud local, Soledad Rodríguez, brindó los detalles de la compra centralizada y explicó cómo diagramaron la logística para que ningún paciente se quede sin sus tratamientos esenciales.

Desde la farmacia central del municipio, el área encargada de recibir y preparar los pedidos para cada uno de los dispensarios, la funcionaria trazó un duro diagnóstico sobre el impacto que generaron las recientes políticas nacionales en materia sanitaria. “El programa Remediar, que fue un programa vital para fortalecer al medicamento como bien esencial, como parte del derecho a la salud de nuestra población, se ha desmantelado y ha dejado de funcionar”, lamentó Rodríguez.

Para graficar la magnitud del desfasaje, la funcionaria detalló que pasaron de recibir casi 700 botiquines —cajas con unas 50 líneas de productos— a tener un ingreso de 270 en el primer trimestre de este año, y un desplome aún mayor en el mes de mayo, cuando llegaron apenas 40 botiquines con menos de 30 productos en su interior. Esto afectó directamente la disponibilidad de insumos para tratar enfermedades crónicas y comunes como la diabetes, la presión arterial, el colesterol y cuadros de fiebre.

Frente a la ausencia de la medicación que antes proveía el Estado nacional, la Municipalidad debió absorber esa carencia. “Nosotros nos organizamos rápidamente para hacer frente a la compra. Esa es la ventaja de lo local, de un municipio que tiene todas las dependencias muy cercanas y con diálogo directo”, destacó la secretaria de Salud. En ese marco, en el mes de junio se efectuó una adquisición de 110 ítems por un valor que rondó los 1.000 millones de pesos, lo que representa unos 300 millones más que la última compra registrada.

El volumen de los productos adquiridos alcanza casi los tres millones de unidades, lo que permitirá abastecer a un universo de aproximadamente 300 mil usuarios que acuden habitualmente a los efectores municipales. Según las estimaciones oficiales, este stock será suficiente para cubrir el consumo de los próximos dos meses, momento en el cual se deberá planificar una nueva licitación.

Respecto de la ingeniería financiera para solventar este gasto, Rodríguez aclaró que el dinero salió del presupuesto de su cartera. “Se afronta con recursos propios, con presupuesto de la Secretaría de Salud de la Municipalidad”, afirmó la profesional. Además, destacó que al realizar compras centrales logran ser más eficientes y obtienen mejores valores, a la vez que cuentan con un mecanismo de recupero presupuestario diseñado junto a la Provincia que se ejecuta meses después para evitar desbalancear las cuentas locales.

El esfuerzo económico del municipio no solo responde a la quita de envíos nacionales, sino también a una reconfiguración del mapa sanitario en Rosario. Sgeún datos de la Municipalidad, la red pública experimentó un incremento de aproximadamente un 20 por ciento en la cantidad de pacientes.

Esta suba está directamente vinculada a la crisis económica, que obligó a muchas personas a darse de baja de sus prepagas y obras sociales para volcarse de lleno a la atención en hospitales y centros de salud municipales. Este escenario de mayor presión sobre los recursos públicos fue determinante para que la Secretaría de Salud decidiera ampliar la cantidad de ítems comprados y asegurar el tratamiento de miles de rosarinos.