Francia comenzó a evaluar los daños provocados por una de las jornadas de protesta más intensas de los últimos años. Las masivas movilizaciones contra el aumento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos derivaron en enfrentamientos que dejaron al menos 2.400 personas detenidas y casi mil efectivos policiales heridos. El presidente Emmanuel Macron prometió sanciones para los responsables, mientras que, desde la ciudad de Rosario, el programa Radiópolis (Radio 2) dialogó con el reconocido politólogo francés Pascal Drouhaud para desentrañar el malestar que sacude al país europeo.

Jóvenes bloquean el acceso al Louvre en medio del conflicto (EFE) 

Las principales ciudades, especialmente París, amanecieron con calles cubiertas de vidrios rotos y vehículos incendiados tras un fin de semana convulso. Según diversas estimaciones, entre 550 mil y 800 mil manifestantes salieron a las calles de forma pacífica, pero pequeños grupos desencadenaron incidentes. Tan solo en la región parisina, la Policía reportó más de 800 detenciones.

El quiebre del Estado protector

En su análisis en Radio 2, Drouhaud explicó que el origen de las revueltas excede a un reclamo netamente estudiantil. “Francia está en un punto de cruce de encuentro entre un modelo de servicios públicos que el país sigue exigiendo y de finanzas públicas que ya no pueden contestar al nivel al cual el país estaba acostumbrado en término de protección social”, sostuvo el analista internacional.

El especialista detalló que el país presenta déficit desde hace 40 años y que el presupuesto actual no permite sostener el mismo nivel de gastos. A modo de ejemplo, mencionó que la educación representa la mayor erogación, y alcanza unos 65 mil millones de euros. A este panorama económico se suma la adaptación constante al bloque de la Unión Europea y un escenario político interno complejo, marcado por la falta de mayoría parlamentaria y la incipiente campaña de cara a las elecciones presidenciales.

Asimismo, Drouhaud incorporó al análisis la temática de la pérdida de identidad nacional. El entrevistado recordó que el país se construyó sobre la base de una sola comunidad con los mismos derechos y deberes para todos sus ciudadanos, pero advirtió que el escenario mutó drásticamente. “Ya no estamos en ese esquema, estamos ya en una comunitarización desde 20 años de la sociedad y ya se alcanzó un ritmo de aceleración”, describió.

Seguridad y orden público

Consultado sobre el temor de la población local frente a los graves disturbios que dejaron plazas destruidas y comercios saqueados, el politólogo desestimó que la nación sea un lugar peligroso para vivir. “Decir que Francia es un país inseguro, no. La tasa de homicidios es de 1.4, es una de las más bajas del mundo”, aclaró.

Respecto al accionar de las fuerzas públicas, el especialista respaldó los operativos de contención. “La policía hace su trabajo. Su trabajo es hacer respetar la ley y que no haya desorden público”, concluyó Drouhaud, y apuntó que los mayores incidentes provienen de grupos externos que buscan infiltrarse en los reclamos legítimos para atentar contra el interés general.