Por primera vez en sus 126 años de historia, la prestigiosa Sociedad Americana de Microbiología (ASM, por sus siglas en inglés) tendrá un presidente que vive y trabaja fuera de Estados Unidos, en una gestión que será clave para profundizar la intención institucional de expandir su labor más allá de las fronteras del mundo anglosajón. Y es argentino e investigador del Conicet: Federico Sisti, del Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM, Conicet-UNLP), estará a cargo desde julio y hasta 2029 de la prestigiosa institución que agrupa a más de 38 mil miembros dedicados a temas tan diversos como el cambio climático y la microbiota intestinal.
Sisti, quien en 2024 se incorporó a la junta directiva de la ASM, destacó el compromiso de la institución con "la ciencia basada en evidencia, la defensa del pensamiento crítico, y la promoción de la microbiología como un campo que puede contribuir a la mejora de muchísimos aspectos de la sociedad”.
El papel de la microbiología para comprender y abordar muchos desafíos actuales del que habla Sisti se basa en la propia esencia de la disciplina, ya que estudia a los microorganismos que sostienen, regulan y transforman los sistemas biológicos del planeta. “Su importancia se refleja en múltiples ámbitos: desde el estudio del microbiota intestinal humana, clave para la nutrición, la inmunidad y la salud en general; hasta la fijación biológica de nitrógeno, un proceso esencial para la fertilidad de los suelos y la producción de alimentos –argumentó–. También sustenta las fermentaciones utilizadas en alimentos y bebidas; permite identificar a los microorganismos causantes de enfermedades; aporta herramientas a la biorremediación de ambientes contaminados; y en un sentido más amplio contribuye de manera decisiva a entender cómo funcionan los procesos biológicos en general”.
La designación del cargo es por un período de tres años en el que, durante los primeros 12 meses, Sisti será presidente electo, una figura similar a la de vicepresidente. La segunda parte ocupará el lugar de presidente, y en la etapa final oficiará de presidente saliente, con un rol de acompañamiento y asesoría a quien lo suceda. El objetivo central de la ASM es la creación de una comunidad y cultura global en la que las y los microbiólogos puedan reunirse, conectarse, aprender y renovarse de cara al futuro. “Espero alcanzar un impacto importante durante mi gestión y lograr que más profesionales se acerquen a esta sociedad que cuenta con un andamiaje ideal para que los esfuerzos que muchas veces se realizan de forma individual pasen a ser colectivos y nos llevan a obtener mejores resultados”, concluyó.