Los habitantes del estado de Nueva Gales del Sur, Australia, podrían tener pronto la opción de hacer una última contribución a su jardín después de morir, luego de que el Parlamento aprobara convertir los restos humanos en compost como alternativa al entierro y la cremación.
El proyecto de ley, presentado por Alex Greenwich, diputado independiente por Sídney, obtuvo el miércoles la aprobación de la Cámara alta, después de haber sido aprobado por unanimidad en la Cámara baja la semana pasada. Ahora espera la sanción definitiva y deberá transcurrir un mínimo de dos años antes de que entre en vigor.
Conocido como terramación, reducción orgánica natural o compostaje humano, el método consiste en colocar un cuerpo en un recipiente con astillas de madera, paja y otros materiales vegetales. Los microorganismos descomponen los restos y producen un material que, con el tiempo, puede nutrir árboles y jardines.
La empresa estadounidense Recompose, que ofrece este servicio, señala que su proceso dura entre ocho y doce semanas, incluido un período de curado. Los huesos que quedan se trituran mecánicamente y se vuelven a mezclar con el material, mientras que los implantes artificiales se retiran.
Según el proyecto de ley de Nueva Gales del Sur, las familias podrán llevarse el compost resultante a sus hogares para nutrir un árbol conmemorativo o un jardín, o disponer que se lo deposite en otro lugar. Sin embargo, la decisión de convertirse en material para un jardín seguirá siendo personal: los operadores tendrán prohibido transformar en compost los restos de una persona fallecida en contra de su voluntad expresada por escrito.
Los defensores del método sostienen que utiliza menos terreno y energía que el entierro y la cremación convencionales, y que podría aliviar la carga económica y ambiental asociada a la muerte.
“Nos estamos quedando sin espacio para los entierros y ese espacio puede costar hasta 50.000 dólares australianos”, dijo Greenwich a la cadena ABC en junio. Predijo que el compostaje humano terminará siendo más barato que la cremación, aunque todavía no se han establecido los precios locales.
No todos están conformes con la propuesta. El primer ministro de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, dijo en junio que le parecía “un poco raro”. Michael Cook, columnista de Catholic Weekly, lo describió como “una solución extravagante para salvar el planeta” y argumentó que el compostaje entra en conflicto con el respeto religioso por el cuerpo humano.
Prácticas similares de compostaje humano ya fueron autorizadas en varios estados de Estados Unidos y en una parte de Alemania. Inglaterra y Gales están evaluando normas que podrían permitirlo en el futuro.