El hallazgo en la provincia de Corrientes de un niño de seis años y la detención de su padre reactivó el debate sobre la eficiencia en las búsquedas ante la desaparición de chicos. Ana Rosa Llobet, referente de Missing Children Argentina, repasó los protocolos vigentes, explicó los requisitos para que se emita el Alerta Sofía y se refirió al caso de Bruno Gentiletti, el nene que desapareció en Rosario hace casi 30 años.
Consultada sobre la difusión de las imágenes en las primeras horas, Llobet aclaró que el Alerta Sofía no se ejecuta ante la primera denuncia de desaparición. “El alerta Sofía se ha activado nueve veces, contando esta última. No se activa todo el tiempo, no se activa cada vez que se pierde un chico, porque dejaría de ser efectivo si se activa todos los días”, sostuvo en diálogo con De boca en boca (Radio 2) la especialista, quien precisó que la organización recibe entre cuatro y cinco denuncias diarias.
Para que el Ministerio de Seguridad accione esta alarma, deben cumplirse varios factores. En primer lugar, tiene que existir “una muy alta posibilidad de riesgo de vida para la criatura”, indicó Llobet. Además, se requiere una denuncia oficial, un pedido formal de un juez de la causa, y que la activación ocurra antes de cumplidas 72 horas desde que el niño se perdió.
“Tiene que haber un contexto de violencia o que haya adultos relacionados con la interacción o también en algún caso de emergencia, por ejemplo, un niño que está perdido y que necesita una medicación indispensable para su vida”, enumeró.
La situación en el país y en Rosario
A nivel nacional, Missing Children Argentina tiene registrados en su página a más de 120 chicos buscados, aunque Llobet advirtió que los casos reales son muchos más porque no les llegan todas las denuncias. De ese total, unos 40 se perdieron hace 30 o 40 años.
Uno de los expedientes históricos más resonantes es el de Bruno Gentiletti, desaparecido en Rosario y de quien está próximo a cumplirse el trigésimo aniversario de su búsqueda.
Recientemente, se aumentó la recompensa para quienes aporten datos, una estrategia que para Llobet es útil. “Nosotros creemos que las recompensas sirven porque estimulan. A veces, lamentablemente, es lo que hace que alguien de pronto empiece a contar. Nosotros estamos convencidísimos de que en estos casos tan serios como el de Bruno Gentiletti, hay gente que sabe qué pasó”, afirmó.
Agregó, además, que el ADN de Bruno está en el banco de datos de la Nación, lo que permite la posibilidad de un cruzamiento de datos antropológicos.
Mejoras pendientes en los protocolos
Los casos recientes de alto perfil mediático en Argentina, como los de Loan y Lian, pusieron bajo la lupa la efectividad de las medidas iniciales. Sobre si hubo cambios en los procedimientos, Llobet fue crítica: “Hay muchísimo para hacer. En primer lugar, la alerta Sofía está en proceso de mejoras”.
Señaló que el mecanismo actual “requiere de mucha burocracia y eso hace que se pierda tiempo a veces cuando la urgencia es que en el momento en que se sabe que hay una criatura que está perdida, el accionar de toda la comunidad tiene que ser inmediato”.
Como propuesta concreta, desde Missing Children plantean que las operadoras de telefonía móvil deberían involucrarse activamente. “La transmisión de fotos de chicos por los teléfonos celulares, eso es algo que nos parece increíble que no esté implementado”, reclamó Llobet.
En ese sentido, consideró que en situaciones extremas o de Alerta Sofía, la comunicación de la imagen a través de las empresas de telefonía “debería ser una herramienta imprescindible”.